¡Hola! Qué hermoso leerte. Tienes toda la razón: la escritura tiene un poder sanador increíble. Para mí, sentarme a escribir no es solo un pasatiempo, es una verdadera terapia y el espacio donde puedo ordenar el caos de la mente cuando las palabras habladas no me alcanzan.
Te agradezco inmensamente tus buenos deseos para esa oportunidad de empleo; mantengo la fe en que pronto las puertas correctas se van a abrir. Gracias por sumarte a ese abrazo y por regalarme un momento de tu tiempo para leerme y reconfortarme.
¡Un abrazo enorme de vuelta!