La maestra nueva con cara de ogro entra al salón sin decir buenos días y grita:
¿Que esperan para sacar una hoja de exámen ?
Uno de sus estudiantes casi suplicando dice:
Pero maestra; Ud ni siquiera nos dijo que hoy hay prueba.
-Pues fíjese que si y apresúrese en sacar su hoja.
Todo los estudiantes con cara de entierro sacaron a regañadientes sus hojas.
- Muchachos, gritó Hitler; perdón, la maestra: una única pregunta ¿Que es la felicidad? quiero un análisis de 100 lineas .
Aquellos estudiantes de Psicología, asignatura que daba la maestra entregaron todos la prueba en forma muy rápida y la maestra volvió a gritar:
- Se nota que no estudiaron pués todos escribieron una sola linea UH.... vamos a ver; seleccionaré esta respuesta:
Aquella maestra al leer aquello llena de ira con cara de asesino en serie gritó:
- Como se atreven a decir todos que la maestra no les ha enseñado ese concepto si les he hecho estudiar libros y libros acerca del tema y yo aquí en el salón me he cansado de explicarles dicho concepto; sáben como es la cosa; están todos reprobados con la mínima nota y mañana hay otra prueba a ver si recuperan esta lo cual lo dudo mucho.
Al día siguiente, otra vez grita aquel energúmeno:
- Estudiantes de Psicología, única pregunta y les ruego que esta vez contesten bien ya que tienen el cuello en una soga; la pregunta es: ¿ Con que palabras se disculparía Ud ante su profesora de Psicología por lo que pasó ayer en la clase?
Todos los estudiantes se pusieron de acuerdo para escribir:
- Con todo el respeto que Ud se merece Profesora pero no hemos aprendido ese concepto pues nadie puede enseñarlo si todos los días viene amargado, peleado con la vida, gritando y vejando a sus estudiantes. Si por decir la verdad salimos reprobados no importa, preferimos eso a escribir mentiras en un papel.
Cara de ogro al recoger las pruebas dice:
- Mas les vale que hayan enmendado su respuesta y como estoy apurada no tengo tiempo para ver sus pruebas, mañana les dejo pegado afuera en la puerta del salón las notas ya que no vengo y no se pongan bravos por no poder verme un día. Se que les haré falta; dijo en tono sarcástico aquella maestra.
Al día siguiente todos los estudiantes vieron el terrible papel el la puerta pero nadie quería ser el primero en acercarse y ver su lápida en vida. Finalmente todos aquellos condenados a una muerte segura tuvieron el valor de acercarse y vieron que todos habían obtenido la máxima nota y esta vez la que se disculpaba era otra.