
Cuando imaginamos una comida que a prácticamente a todos gusta y que suele ser un pequeño pecado y suele estar casi prohibido abusar de él... ahí parece la imagen en nuestra cabeza... los dulces.
Esos pequeños manjares hechos con chocolate, con cremas, con hojaldres... con azúcar, mucha azúcar...
Es imposible resistirse a ellos, imposible tenerlos en frente y no querer hincarle el diente... postres, esos enemigos que nos rodean y que siempre terminan ganando la batalla.






