
Primera tumba que os enseño, la primera en la que entramos en el Valle de los Reyes, la de Ramsés IV.
Un lugar que se eligió para poder ocultar todas las tumbas de los faraones, tratando de evitar el saqueo de los que buscaban los tesoros que se dejaban para poder pasar a la otra vida con todos los lujos que tenían en la vida terrenal. Una serie de túneles que hacían prácticamente imposible, no sólo encontrarlas, sino llegar al final de estas.
La tumba de Ramsés IV, el que fue el tercer faraón de la dinastía XX perteneciente al conocido como Imperio Nuevo de Egipto y que gobernó entre el 1153 y el 1147 a.C. Fue el quinto hijo de Ramsés III y el nombre que aparecía en su trono, Heqamaatra, significa ‘gobernante de justicia como Ra’.
La tumba estaba muy bien conservara, de hecho muchos de los grabados todavía conservaban el color, lo que indica que el paso de los siglos no ha hecho muchos estragos en sus paredes.
Algunos de los grabados son espectaculares, preciosos y la simbología, en muchos de los casos, única. Eso hace de esta tumba una de las más visitadas de todo el Valle de los Reyes.














