Siempre idealizamos la vida en pareja, sin embargo no pensamos lo que nos puede costar aquello que tanto anhelamos, es como cuando de niños queremos ser adultos y una vez siendo adultos queremos regresar a esa etapa en dónde no habían preocupaciones por la economía del hogar. Queremos un matrimonio perfecto, pero ya aprendimos que no todo es perfecto, aquel hombre que al principio se preocupaba por todo lo que tuviese que ver contigo, siempre olvidadizo pero no al extremo de olvidar llamarte y preguntar cómo estás, si llegaste bien a tu destino, aquel gesto de comprarte golosinas o regalarte una flor, y qué decir de los conflictos, el incómodo silencio, el tener que fingir sentirte bien frente a los demás para que nadie sospeche que están en crisis y la pregunta que a todo costo quisieras evitar, ¿Cómo te va con ...? y tienes que tragar en seco y responder: Bien. Las relaciones son complicadas, por eso todos nos desean la felicidad en el matrimonio, porque no la dan por sentada, es normal que existan conflictos en una relación, es oportuno olvidar y dejar pasar, incluso te tocará dejar ir a esa persona si de eso depende tu estabilidad y salud mental, pero no subrayes lo negativo en tu relación, recuerda las veces que estuvo pendiente cuando te sentiste mal, cuando te dejó lo mejor de aquello que se comieron, cuando te besó en la mejilla o en la frente, cuando te preguntó si te sentías mal al verte despierta en la cama, recuerda que hay detalles de tu pareja que conocerás a lo largo del camino, asi como él conocerá detalles de ti.