Nunca ha sido tu culpa.


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Nunca ha sido tu culpa.


Deja de culparte a ti mismo por no “haber sido suficiente” o como tú lo quieras llamar. Sea como sea son palabras que no tienen sentido. Sé cómo se siente estar abandonado por la persona que más quieres, ese nudo que recorre desde el estómago al pecho y que no te deja ni siquiera hablar. ¿Crees que está bien fastidiarte todo el rato con esto? Vivir constantemente tocándote y reviviendo esa herida que ya decías haber sanado.

Basta de atormentarte y de decir que no hiciste lo correcto en tomar distancia, basta de auto engañarte pensando que la otra persona lo estaba dando todo o que al menos intentaba cambiar. Uno de los errores más inusuales en las personas es imaginar o llegar a creer que él/ella cambiará su forma de ser cuando ya estén juntos, ese ha sido uno de los principales problemas por los que muchas relaciones fracasan. La mujer esperando que él cambie o viceversa. Hasta que cualquiera de los dos se cansa de esperar. Ya tú esperaste demasiado, dejaste todo atrás, ese sufrimiento y nostalgia con la que viviste tanto tiempo.

Sólo te hacía pensar que había algo mal contigo, manipulándote y haciéndote creer que eras la única culpable de que las cosas no funcionaran. Te quedabas pensando, creías cada palabra de su boca y eso era lo que poco a poco te consumía. Es realmente difícil salir de este papel de víctima cuando te han hecho pensar que no es así, pero siempre llega un momento de reacción. Ya no eres el mismo de antes, vienes con más fuerza y decidido a enfrentar a cualquiera que quiera pisotearte o hacerte pensar que todo ha sido tu culpa. ¿Quién dice que no puedes decir stop a esos malos tratos y continuar? Deja de excusarte.

Es indescriptible el dolor que se siente dejar ir a una persona amándola tan profundamente. Pero ámate a ti primero ante todo.


Agradecido con Hive Blog por permitirme compartir mis relatos