¿Qué son la Persona y la Sombra?

in #cervantes2 years ago

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“La gente es capaz de hacer cualquier cosa, por absurda que sea, para evitar enfrentarse a su propia alma. Nadie se ilumina imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente la obscuridad.”
— Carl Jung

Vivimos muy preocupados por sólo proyectar nuestra luz interior en el mundo, como si fuéramos una especie de lámpara sobre un escenario. El bien está asociado con la luz, el mal con la obscuridad, estas son concepciones tan viejas como la humanidad misma. Tener sólo luz para proyectar es contradictoria con nosotros mismos. Nuestra visión occidental del mundo y de las cosas nos hace creer que el bien y el mal, el blanco y el negro son fuerzas que están en una sempiterna lucha por la supremacía de una sobre la otra, lo podemos hallar en nuestras historias y en nuestra literatura. No vemos que quizá el mundo sea hecho por el equilibrio de dos fuerzas diferentes entre sí que se complementan pese a ser diferentes.

Anhelar sólo proyectar luz entonces nos hace sentir insatisfechos y vacíos. La obscuridad es nuestra otra cara. Si somos una lámpara, ¿no es el sitio más obscuro justo debajo de nosotros mismos?

Carl Jung fue un psicólogo nacido en Suiza en 1875; discípulo y amigo de Sigmund Freud por muchos años, no tardaría en separarse de su maestro luego de una disputa de posturas de ideas sobre el inconsciente. Si para el bueno de Freud el inconsciente era personal de cada individuo, para Jung esto no bastaba, para él había un inconsciente colectivo compuesto de arquetipos heredados y aprendidos, y luego de ello también estaba el inconsciente personal de cada sujeto.
Para Jung los sueños y el arte tenían muchísima importancia para la psicología, asimismo lo tiene la mística, el tarot y la religión. Podemos decir en términos sucintos, que las ideas de Jung eran recuperar la conexión del ser humano con lo espiritual y lo simbólico si se quería llegar a entender su alma. Por tal razón, para Jung los sueños ocurrían en verdad… al menos en el plano de los sueños, así que esos sueños que has tenido han ocurrido en verdad pero dentro de su propio reino.

“Lo que sucede psíquicamente es la realidad verdadera, y esta otra Luna, este desierto pedregoso, que gira alrededor de la Tierra, es una ilusión o es solo una pseudo-realidad.”
Marie Louise von Franz.

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Pese a hablar de los sueños, aún no nos compete meternos de lleno en materia puramente onírica. Hablemos de Carl Jung, la persona y la sombra. ¿Qué son? Puede que la mayoría entendamos al alma humana como una única sustancia, como algo en apariencia tan sencillo como una burbuja de jabón, pero con un valor y una dificultad tan inherente como las de un palacio de la era antigua en una historia de fantasía. La verdad es que esto de la persona y la sombra, más un tercer invitado: el ego, Jung las utilizó por así decirlo, como maneras de dividir el alma humana en partes distintas que la componen y que no se pueden separar, como tampoco una puede negar a la otra.

Nietzsche en el siglo XIX dijo «Dios ha muerto, y nosotros lo hemos matado (…) ¿qué vamos a hacer para reemplazarlo?», esa fue una de las frases y a su vez preguntas indirectas más importantes de aquella época, y para alguien como Carl Jung era imperativo darle una respuesta.

El psicólogo Jordan Peterson en una de sus muchas clases subidas a su canal de YouTube define a la persona como esa identidad social que nos colocamos momentos antes de salir por ejemplo a una fiesta. En esta fiesta hay muchas personas que no conocemos pero con las cuales terminamos interactuando de una forma u otra; hablamos, hay un tema que nos interesa pero nos quedamos callados porque la gran mayoría opinan distinto a nosotros y no deseamos generar un momento incómodo. También puede que en la fiesta hayamos dicho u hecho tonterías para intentar ligar.

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Después de la fiesta regresamos a casa con nuestra persona aún puesta y es ahí cuando nos la podemos quitar como si fuera un accesorio.
Ahí es cuando aparece la sombra sobre ti, a decirte lo que debiste haberle dicho a esas personas, a decirte que debiste haber hecho esta otra cosa si querías que esa chica bailara contigo. Que hiciste el ridículo haciendo tal otra cosa.
Persona en latín significa «máscara», de esas que utilizaban los actores del mundo antiguo. La Persona es entonces la máscara social que todos nos ponemos para asistir a un lugar determinado de la sociedad. No tenemos una sola Persona, podemos tener varias, sólo depende de la situación. Si cada Persona es una máscara que como si fuera una lámpara, proyecta la luz de nosotros sobre el escenario de la cotidianidad, es la misma Persona la que a su vez proyecta nuestra propia sombra detrás de nosotros.

Jung por su parte define al arquetipo de la sombra como el aspecto inconsciente de la personalidad que se puede presentar ante ti en una infinidad de formas dispuestas a darte miedo, vergüenza, angustia y dolor. Esas formas son arquetípicas, es decir, se pueden aparecer en tus sueños, que es cuando estamos a merced de nosotros mismos, es decir, de nuestro inconsciente, la sombra se puede aparecer ante ti como la pesadilla con un lobo que desea comerte; sueños en que eres sexualmente agredido por hombres que no conoces, o que sí, o por monstruos. Una forma recurrente de esa sombra es aparecer como tu crucifixión en sueños cuando estás pasando por etapas de inmensa culpa.

El escritor de terror H.P Lovecraft tenía un gran terror hacia el mar. Tal vez a través de sus monstruosos dioses primigenios como Cthulhu o Dagon, virtió su sombra.

Esa sombra, es decir, tu propia obscuridad es tan parte de ti como lo es tu Persona, como lo son tus brazos, tus ojos, tus pies…Muchas personas cometen el colosal error de negar su obscuridad interior. Esta negativa produce fricción dentro del individuo y puede devenir en ansiedad, en más depresión, en enfermedades psicosomáticas.

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Imposible dar con el autor original de esta imagen

No es posible para ningún individuo sanar completamente sin aceptar su propia sombra. Esta sombra se trata de nuestro lado más débil y más vulnerable e imperfecto queriéndonos atacar cuando estamos muy mal. Pero no podemos, si queremos sanar, contra-atacar y generar una batalla dentro de nosotros mismos con nuestra propia cara inversa. Debemos pues aceptar que esas cosas tan horribles, que esos monstruos son reales, que esos sueños casi pesadillas ocurren en su propia realidad y que tienen consecuencias en nosotros mismos y que son parte de nuestro propio ser. Aceptando este hecho junto a que estamos frente a otra parte de nosotros, debemos llegar a la paz con esa sombra.

El Cuervo de Edgar Allan Poe, desde esta perspectiva no era más que la sombra del personaje del poema. Como nunca pudo aceptar que esa sombra era una parte de sí, la sombra terminó ganándole y lo aprisionó para siempre bajo ella misma.

Quieras o no, debes de imaginar que ese hombre lobo, que ese vampiro o demonio, o ese cuervo o lo que sea termina siendo tu amigo o serás consumido por él.

Lo mismo ocurre con la otra parte, la luminosa, es decir, tu Persona, tu parte social, esa que muestras a la luz pública con mayor ímpetu. La Persona es la otra cara de tu sombra, y de la misma forma en que tu sombra puede consumirte, tu persona también lo puede llegar a hacerlo.

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