El Inca Garcilaso de la Vega y la lengua madre

in CELF Magazine2 months ago (edited)

Ayer –23 de abril– fue el Día de la Lengua Española y del Libro, instituido por la ONU hace varios años. Se toma como referencia la muerte de Miguel de Cervantes, figura señera de la literatura en habla hispana, con su Don Quijote de la Mancha, obra con la que la lengua española alcanza uno de sus más importantes niveles de expresión en la evolución inicial de esta. Aunque, según información de otra fuente, su fallecimiento fue el 22 de abril.


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Fuente


Pero también se tiene en cuenta, mucho menos, que el 23 de abril (de 1616) es la fecha de muerte de quien es considerado el primer escritor hispanoamericano, el conocido como Inca Garcilaso de la Vega, natural de Perú (1539), sobrino-nieto del poeta del Siglo de Oro español, Garcilaso de la Vega. Pues el Inca (llamémosle así por ahora) fue el producto de la unión "no legítima" (considerada entonces) entre una aborigen, princesa inca, y un oficial militar español (vasco) perteneciente a las fuerzas colonizadoras del Perú en aquellos años (siglo XVI).

El Inca Garcilaso de la Vega escribió (no se sabe exactamente en qué años) la valorada como su obra fundamental, Comentarios Reales de los Incas, que fuera publicada en Portugal en 1609, para dar testimonio documental de su cultura originaria: la quechua (o inca). Nuestro escritor fue un mestizo, pues llevaba la sangre y la cultura de dos razas y civilizaciones: la autóctona (quechua-inca) y la occidental (española-europea), condición que signará toda su obra literaria, incluso su vida toda, como advierten varios estudiosos. Estaría presente en él esa fuerte contradicción casi orgánica, cultural, entre ambas memorias, la heredada por vía materna, y la "asumida" por medio de su parentela paterna. Este dilema (incluso "angustia", dicen ciertos críticos) atraviesa su conciencia y su escritura. Así, habrá una segunda parte de Comentarios Reales (publicada póstumamente), donde el Inca abordará la conquista del Perú.

Luego de esta condensada síntesis, pasaré al motivo de este post: hablar brevemente de la relación de nuestro escritor con su cultura a través de la lengua, lo que haré a partir de unas citas. Se dirá: pero es el día de la lengua española…. Cierto, pero la lengua madre del Inca Garcilaso de la Vega es el quechua, y aunque la piense desde el español, esa fuente no podrá borrarse.


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Edición de Biblioteca Ayacucho (Venezuela)


La primera indicación, algo que cuando leí el libro me llamó la atención, es una brevísima mención indirecta a su madre (biológica y cultural), cuando dice: "la relación que mamé de la leche". Creo que no había mejor modo de reconocer la originariedad de su lengua que esta. Sabemos, como lo han dicho corrientes de la psicología contemporánea, que la lengua comenzamos a internalizarla a través del contacto con la madre, en su hablar afectuoso, sus nanas, sus monólogos con el hijo. Por eso la imagen de la leche por la mama es meridiana.

Luego, la relación con la comunidad (familiar, vecinal, amistosa) por la escucha, propiciando nuestra formación sentimental, por medio de las anécdotas, recuerdos, incluso chismes y chistes, que van construyendo un sustrato (generalmente no concientizado) de nuestra memoria afectivo-cultural. Así leemos en su libro (transcribo tal cual):

(…) me pareció que la mejor traza y el camino más fácil y llano era contar lo que en mis niñeces oí muchas veces a mi madre y a sus hermanos y tíos, y a otros sus mayores, acerca deste origen y principio (…)

En estas pláticas, yo como muchacho entraba y salía muchas veces donde ellos estaban, y me holgaba de las oír, como huelgan los tales de oír fábulas.

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Fuente

¿Qué tenemos? Una memoria individual y una valoración de la cultura (incluida la lengua) que se va haciendo de la experiencia en la recepción de lo narrado por los sujetos que ejercen su valor como comunidad. También que esta se nutre de la imaginación, como en toda cultura universal, donde entran los mitos y leyendas, de lo que intenta dar cuenta el Inca Garcilaso, otro de los valores de su libro pues inauguraría una suerte de antropología cultural, lo que va más allá de la condición de primer cronista criollo en español de estas tierras.

Cierro con una cita del escritor uruguayo Eduardo Galeano, de su curioso libro de textos intertextuales (permítaseme la redundancia) que es Memorias del fuego, en su volumen I: Los nacimientos:

(…) y en esa ciudad bebió, de labios de su madre, las historias que vienen del lejano día en que el sol dejó caer, sobre el lago Titicaca, al príncipe y a la princesa nacidos de sus amores con la luna.


Referencias:

Galeano, Eduardo (1982). Memoria del fuego (volumen I). México: Sigo XXI Editores.
Inca Garcilaso de la Vega (1985). Comentarios Reales (tomo I). Caracas: Biblioteca Ayacucho.

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Gracias por su lectura.


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