
Hola amigas y amigos. En la mañana escuchaba una canción del salsero cubano Alexander Abreu… no, no me he equivocado de comunidad. Es que uno de los versos de la canción decía algo como esto: Cada cual con su destino, cada cual con su dolor.
Obviamente, esa frase aquí está fuera de contexto. Sin embargo, captó mi atención y me hizo reflexionar. Seguro sucedió porque la asocie a historias vividas, quizá a algún estado emotivo de los últimos días.
Pero lo que me hace escribir estas ideas en la comunidad es la reflexión a la que me incito en relación a una habilidad social que creo muy importante: la empatía.
Si, esa que nos permite ponernos en el lugar del otro. Pero no como el otro (eso es imposible porque todo pensamiento, sentimiento, creencia vivencia del ser humano esta mediado por su propia historia de vida y por la manera en que se ve a si mismo y al mundo).
Pensaba y pensaba en la posibilidad que talvez (y me refiero a mí mismo) uno no sea tan empático como cree que es. Mejor dicho, puede que no seas tan empático como crees que eres? Me pregunte.
¿A que viene esa pregunta? Bueno, es que me he dado cuenta de que en tiempos de crisis, y me refiero a cualquier crisis (social, personal, familiar), se nos puede desorientar la mirada de la dirección del otro, otro que está ahí, que es parte de nuestra vida en algún sentido, aunque no reparemos en ello.
Es que la empatía o mejor dicho, la falta de ella, puede aparecer de modos muy sutiles.
Desde la minimización de un problema que algún tiene y que puede que se haya acercado a nosotros en busca de un consejo. Talvez una mirada cortante tras un descuido de otra persona que sin intención nos ha causado algún daño.
Tenemos derecho a errar, no somos perfectos. De eso estoy claro. No soy perfecto, ni lo seré jamás.
Tambien soy consciente de que a veces transitamos por situaciones en las que nuestros estados de ánimo no nos permiten ser todo lo empático que deberíamos.
Sin embargo, y esta es una reflexión que hao en base a mi experiencia como ser más o menos empático, he de reconocer que uno puede entrenarse en al menos, no responder de modo que haga daño, o que no tenga en cuenta la situación por la que atraviesa la otra persona.
Cuando uno ha aprendido modos de funcionar contrarios a esto a lo que me refiero, se requiere de un entrenamiento en el autocontrol emocional. A fin de cuentas, como dice Alexander Abreu: cada quien con su dolor.
Creo que ese entrenamiento debe acompañarse de creencias alineadas con el, porque en el mundo hay egoísmo y puede que cuando lo sufrimos en carne propia, decidamos desquitarnos ojo por ojo y diente por diente.
Pero… acaso nos desquitamos con quien nos daño? O… si lo hacemos, acaso podremos arrepentirnos de habernos desquitado, después de conocer que el o ella estaba atravesando por un momento difícil o que simplemente sea una víctima de las circunstancias en las que ha transcurrido su vida?
Probablemente puedas estar pensando que nadie tiene derecho a repetir con otro lo que hicieron con él o ella.
Estoy completamente de acuerdo, solo que tras algunas erratas cometidas por mí en algún que otro momento, quizá con personas en ese tipo de circunstancias de las que les hablo, me dado cuenta de que algún debe comenzar a cambiar la dirección en que gira esa rueda.
Por alguien debe comenzar el cambio. Puede que el mejor punto para ello sea yo mismo. En esas cuestiones pensaba hace un rato y ahora he decidido compartirlas aquí.
Como siempre; agradecido por tu compañía hasta el final, te dejo un abrazo de amigo.
Texto traducido al inglés por Google Traductor.
Foto tomada con mi teléfono Xiaomi Redmi.
ENGLISH VERSION

Hello friends. This morning I was listening to a song by the Cuban salsa singer Alexander Abreu… no, I haven't posted in the wrong community.
One of the verses went something like this: Each one with their own destiny, each one with their own pain. Obviously, that phrase is out of context here. However, it caught my attention and made me reflect.
It probably happened because I associated it with past experiences, perhaps with some emotional state I've been in lately.
But what prompted me to write these thoughts in the community is the reflection it prompted regarding a social skill I believe is very important: empathy.
Yes, the one that allows us to put ourselves in someone else's shoes.
But not like the other person (that's impossible because every thought, feeling, belief, and experience of a human being is mediated by their own life story and by the way they see themselves and the world).
I kept thinking about the possibility that maybe (and I'm referring to myself) one isn't as empathetic as one believes oneself to be. Or rather, maybe you're not as empathetic as you think you are?
I wondered. Why this question? Well, it's because I've realized that in times of crisis, and I mean any crisis (social, personal, familial), we can lose sight of the other person, someone who is there, who is part of our lives in some way, even if we don't notice it.
The thing is, empathy, or rather, the lack of it, can appear in very subtle ways. From minimizing a problem someone has, someone who may have approached us seeking advice.
Perhaps a cutting look after someone's carelessness, who unintentionally caused us some harm. We have the right to make mistakes; we aren't perfect. Of that I'm clear.
I'm not perfect, nor will I ever be. I am also aware that sometimes we go through situations in which our moods do not allow us to be as empathetic as we should be.
However, and this is a reflection based on my experience as a more or less empathetic person, I must acknowledge that one can train oneself, at the very least, not to respond in a way that causes harm or disregards the other person's situation.
When one has learned ways of functioning contrary to what I'm referring to, training in emotional self-control is required.
Ultimately, as Alexander Abreu says: everyone has their own pain. I believe that this training must be accompanied by beliefs aligned with it, because there is selfishness in the world, and when we experience it firsthand, we might decide to retaliate with an eye for an eye and a tooth for a tooth.
But… do we ever take it out on those who hurt us? Or… if we do, can we ever regret it after learning that they were going through a difficult time or were simply a victim of their circumstances?
You might be thinking that no one has the right to repeat what was done to them.
I completely agree, but after some mistakes I've made myself, perhaps with people in the kind of situations I'm talking about, I've realized that someone has to start changing the direction of this cycle.
The change has to start with someone. Maybe the best place to start is myself. I was thinking about these things a while ago, and now I've decided to share them here.
As always, thank you for your company until the end. Sending you a friendly hug.
Text translated into English by Google Translate.
Photo taken with my Xiaomi Redmi phone.
Muy buena reflexión amigo, y muy cierto que la empatía es una cualidad, una virtud que requiere un entrenamiento continuo y va acompañada también de otras habilidades como saber escuchar, y escuchar para entender a la otra persona incluso aunque no estemos de acuerdo con sus puntos de vistas porque la vida es amplia y variada. Pero la empatía como usted comenta en su publicación tiene el límite de que nunca se puede comprender del todo a la otra persona porque no se está en sus zapatos, pero sí se puede comprender mucho, solidarizarse y no andar por la vida como si se fuera un náufrago y no seres sociales donde todos en el fondo necesitamos de todos, tanto en lo material como en lo espiritual.
hola amigo @psicologopoeta. gracias por el análisis y por el aporte. me gusta mucho esa idea final que propones, somos seres sociales y en ese sentido nos debemos a los demás. no desde una posición de servilismo, sino de humildad, creo. podemos encontrar muchas razones para ello, una que yo he utilizado desde hace tiempo es no hacer lo que no me gustaría que no me hicieran a mi, pero pensándolo bien eso no es empatía, es mas como una norma que nos imponemos que aunque pueda ser valida, puede que no nos lleve a comprender (o a intentarlo, pues como bien dices tampoco creo que podamos comprender al 100% a los demás). en fin, por ese camino vamos, intentando crecer. Un saludo!