1 año en antidepresivos: autorretratos + reflexión

in GEMS4 months ago

Hace un año empece a tomar antidepresivos. Después de mi cumpleaños, ese mismo fin de semana, mi doctora me diagnosticó con déficit de atención. Sin embargo había algo más allá: sus consecuencias. Una depresión que siempre había ignorado (por querer hacerme la fuerte y pensar que no era lo suficientemente grave) y trastornos de ansiedad que me habían ocasionado ataques desde el 2014.

Yo siempre dije que no tenía depresión, que capaz lo mío se resolvía en terapia, no sentía que tuviese un desequilibrio químico, pero estoy segura de que las razones por las cuales debía ir a terapia volvieron mierda mi cerebro.

A finales de este mes, en 2021, empecé con los antidepresivos. En esa paginita de precaución te muestra que la cura temporal es peor que la enfermedad. El primer día recuerdo haberme desconectado totalmente de mi cuerpo, sentirme mareada, con dolor de cabeza y con la voz lenta, todo se sentía como un sueño. Era algo normal.

Ha pasado un año y los antidepresivos son parte de mi gasto mensual. Aunque no sé si me han ayudado del todo, puedo decir que probablemente para todas las cosas que me han pasado, me han salvado la vida o al menos me han estabilizado. Al inicio me ayudaron mucho con el sueño, pero si algún día olvidaba tomarlos o faltaba el dinero para comprarlos, las consecuencias eran peores; volvían los mareos, la sensación de disociación y el dolor de cabeza.

Cuando pienses en un paciente deprimido, piensa en mí. No me ha bastado el ser “fuerte” o intentarlo un poco más, no me han servido las caminatas, ni el ejercicio ni la disciplina. ¿Por qué? Porque no puedo tapar el sol con un dedo. Fueron años intentándolo de todas las maneras, a veces necesitamos algo externo que nos ayude a estar al menos un poco más estables. Así que no juzgues al paciente que toma antidepresivos o que se medica. No juzgues a la persona que no puede parar de llorar o no pudo dormir en la noche. No juzgues al paciente que no pudo levantarse de la cama. Porque cada día es una batalla, y no significa que yo sea más débil que otros, es que mi cuerpo está cansado y necesita más energía que la típica frase de “échale ganas”. Solo yo entiendo lo que significa habitarme.

Aquí una intervención de autorretratos con el papel de precauciones de mis antidepresivos.

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Muy interesante la idea de este post en la parte gráfica, y respecto a la depresión y los medicamentos supongo que lo más difícil es el equilibrio entre los efectos secundarios y los propios de la depresión, es un tema muy complejo que desafortunadamente la gente minimiza y del que se habla con demasiada facilidad, incluso banalizándolo. ¡Buen post!


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