Arquitectura y Urbanismo 011: ¿La arquitectura debe ser como poesía?

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Continuamos con las reflexiones a partir de extractos de entrevistas a reconocidos arquitectos que la revista CÓDIGO nos presenta en su artículo “La arquitectura según los arquitectos. 10 citas de nuestro archivo”. En esta ocasión a partir de una cita de uno de los exponentes más importantes de la arquitectura brasileña, el ganador del premio Pritzker de 2006: Paulo Mendes da Rocha.

“La arquitectura debería ser pura poesía.” –Paulo Mendes da Rocha


En esta frase Paulo Mendes da Rocha toca uno de los temas más controvertidos de la arquitectura, y es el que debe considerarse arquitectura y que no, o que arquitectura puede ser considerada valioso y cual no.

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Arqto. Paulo Mendes da Rocha
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El tema se aborda desde los primeros semestres de la carrera y lo arrastramos durante toda la vida aquellos que nos dedicamos a esta profesión. Para algunos aquellas construcciones que no tienen ciertos estándares de belleza no pueden llamarse arquitectura, mientras que para otros todo lo que se construye, independientemente de su calidad, puede ser considerado arquitectura (buena o mala) dado que es un reflejo de su tiempo, y de la sociedad que lo habita.

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Siendo la belleza tan subjetiva, restringir el valor de una obra solo por su ella, por sus valores estéticos, puede ser algo limitativo. La torre Eiffel por ejemplo, si bien es una obra de ingeniería, fue odiada por los parisinos en su momento por considerarla fea, y hoy día no puede concebirse a la ciudad de París sin ella.

Mucha arquitectura ha sido criticada y/o considerada fea a lo largo de la historia, para luego años después ser reconocida por su plástica y sus valores estéticos. La arquitectura barroca fue considerada corriente durante el neoclásico, y la arquitectura moderna de Le Corbusier y Mies van der Rohe fue considerada simple e insípida a mediados del siglo XX, por citar tan solo dos ejemplos más. Así que basarnos solo en lo que consideramos bello, una poesía visual y/o espacial, puede ser no tan buena idea.

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Sin embargo tampoco podemos considerar que cualquier edificación construida por el hombre, por el simple hecho de ser un reflejo de la sociedad y/o cultura de la época, debe considerarse valiosa y digna de reconocimiento, aunque mucha de ella en verdad lo merece. La arquitectura popular es un buen ejemplo. La creatividad y uso del color que uno puede encontrar en barrios populares, y hasta marginales, es sorprendente.

La arquitectura vernácula es también digna de mención. Las chozas, cabañas y demás construcciones de los pueblos antiguos tienen una serie de valores que ya quisieran muchos arquitectos en sus obras. La flexibilidad en el uso del espacio, el uso de materiales extraídos del entorno y el excelente confort ambiental que tienen, son tan solo algunos de su méritos, además de los estéticos que en muchas ocasiones no son nada despreciables, e incluso llegan a ser destacados.


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Esta arquitectura, por lo general no realizada por arquitectos, condensa conocimientos que han pasado de generación en generación por siglos, y no pocas veces es estudiada o usada como referencia e incluso inspiración, por muchos arquitectos e ingenieros. Esto es algo que no podemos ignorar.

Dicho esto, más allá de polémicas sobre lo que es bello o no, lo que debe ser considerado arquitectura o buena arquitectura o no, lo que es cierto, y en ello no hay punto de discusión, es que para quienes se dedican al oficio de la arquitectura, uno de los objetivos debe ser crear construcciones que además de ser la óptima solución de las necesidades que le dieron origen, estén bien construidas y tengan valores estéticos disfrutables, no solo para sus usuarios sino para su entorno, haciéndolo en esa medida un mejor lugar para vivir.

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En este sentido Paulo Mendes da Rocha tiene razón, la arquitectura debería ser pura poesía, y a eso debemos aspirar quienes nos dedicamos a ello, pero siempre con humildad y nunca olvidando que los proyectos no son nuestros, son de los usuarios y la comunidad, y es para ellos para quienes deben ser poesía, no para nosotros.

Nunca debemos anteponernos a nuestros usuarios, sino que debemos encontrar la manera de ser uno con ellos, y en ese proceso poder realizar obras que sean bellas para ambos, ellos y nosotros, ese el gran reto de quienes nos dedicamos a la arquitectura, y lo que la hace una disciplina tan desafiante y tan satisfactoria.

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©bonzopoe, 2020.

Nota: Las imágenes que ilustran este post son de obras del Arqto. Paulo Mendes da Rocha.



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