Jacqueline Golberg: el cuerpo plural de la poesía

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Ayer, 24 de noviembre, estuvo de cumpleaños nuestra querida poeta venezolana Jacqueline Golberg, a quien conozco desde hace mucho tiempo y por quien guardo un gran aprecio como persona y poeta, una de las autoras nacionales más importantes desde los años 80 hasta ahora. Además de la poesía, su campo principal de expresión, ha publicado en narrativa, teatro, literatura infantil; también están sus trabajos en la investigación histórica y biográfica acerca del holocausto y sus sobrevivientes, y otros temas como la gastronomía, de gran valor en el área testimonial.


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La poeta Jacqueline Golberg (Foto de Alexandra Blanco)- Fuente


Golberg es autora de una poducción poética que hoy alcanza los 20 títulos. A partir de sus libros del siglo XXI, ha desarrollado una escritura creativa que va más allá de los géneros, llegando a combinar el verso con la prosa, e incluso incorporar los elementos de referencia plástica, como ocurre en el libro Postales negras, al que aludiré más adelante. Es reconocida su novela poética Las horas claras, galardonada con el XII Premio Transgenérico de la Sociedad de Amigos de la Cultura Urbana (2012).

Su obra es, sin duda, de las más importantes de la literatura venezolana de los últimos años. Como concluye el poeta venezolano Harry Almela (lamentablemente fallecido temprano) en el prólogo que hace a la antología personal preparada por la propia poeta bajo el título Una sal donde estoy de pie:

Hacer una poesía desde lo cotidiano y que sepa apuntar hacia lo espiritual desde la estructura de la poesía breve son los signos de esta poesía que constituye un lugar particular en la literatura venezolana contemporánea.

Aquí daré mi pequeña contribución al necesario reconocimiento de la obra todavía en curso de Jacqueline Golberg a través de la reproducción de textos suyos (en lo que se respeta su presentación gráfica) y unos breves comentarios míos.


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Jacqueline Golberg (Foto de Umar Timol, Iowa, 2018) - Fuente


En primer lugar, dos poemas de poemarios anteriores al 2003:

hay un tiempo de esperas
y calles altas
un hombre
un ángel
un sueño
que escribo desde siempre
en la madera del deseo
en los últimos rincones
de los que simplemente
no puedo decir


quise prometerte
tierras menos desoladas
un casa sin charcos

mis costras quiebran tu futuro
te engendraré príncipe y desierto
señor de poderosas tristezas

en ti quedarán gimiendo los siglos
la duda

Con la fuerza que la palabra poética adquiere en la brevedad y en lo escueto, el decir en estos poemas se carga de cierta confesionalidad –característica de la poesía escrita por mujeres venezolanas en las últimas décadas del siglo XX– , donde aparecen aliados el deseo, el desaliento y la incertidumbre.


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Fuente


En 2011, Golberg publica un libro muy peculiar: Postales negras, en el que nos presenta, en un juego de voces (la propia, la de algunos amigos y la de otros), una mirada de tarjetas de pinturas compradas en un viaje a París en 1998, y a las que el sujeto poético vuelve para hacerlas hablar de algún modo. En una especie de presentación-crónica (“El antedecir de un hallazgo”), la autora-hablante declara:

Creo en la astucia de los objetos, por eso pretendí que dictaran
su letanía, nuestro imposible parentesco.
Pero nunca las imágenes se pronunciaron.
(…)
Las postales vuelven a su veladura.
Las dejo sobre el escritorio.
Aferradas, se pudren sin que lo note.
Días más. Semanas.
Hay un impedimento.
Me digo «escribe y deletrea tu angustia».
Me digo «no puedes forjar el relato de una imposibilidad».

Nada pasa.
Se fractura la promesa.

Mirar, después de todo, es un desafío.

De este modo, las postales, todas con pinturas de escenas ocurridas o próximas al agua, serán los objetos de este decir plural que se entreteje entre impresiones, posibilidades y aperturas ante una experiencia que busca su sentido.

Así tenemos esta primera:

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Evariste Vital Luminais, 1880

Les Énervés de Jumièges

(dice Z)

«No sé por qué me gusta esa imagen.
Jamás la había visto.
Es bella, pero no feliz.
No hay placer en flotar, aunque las aguas sean remanso.

Los rostros hablan de una pérdida.

Están tremendamente separados.
No vienen de ningún lado.
Flotan hacia ninguna parte.

No ven horizonte sino deriva».

He aquí un primer ejemplo de lo que ocupará esta parte del libro subtitulada “Aguas de otros”. Así continuará, hasta que se abra otro apartado bajo el subtítulo “El lugar donde hablo”, y allí la voz de la autora-sujeto poético retomará su propio discurso. Veamos lo que dice sobre la primera pintura: “Les Énervés de Jumièges”:

Cómo hay hombres propensos a la niebla.
Cómo provienen, cómo son deriva.

Virtuosas sus tristezas,
frágiles los arraigos de fiera.

En esa lápida perseverante,
yo, la renuncia.
Igual lástima.
Enervada y afónica.
<
Por vaciarme.
Por no legar.
Por mentir.
Por escribir.

Arrojada.
Sin rezos, sin mérito.

Nadie que acompañe.

En ese diálogo por un sentido que se va haciendo en las miradas e impresiones que se encuentran, la voz del sujeto lírico expresa su sentir y pensar marcado por la incertidumbre y el desamparo.

Antes, leemos en la parte subtitulada “El lugar del artilugio”:

¿Qué, cuando acaben las palabras?
¿Cuando enfermen?
Seré yo la enferma.

Habrá insomnio. Mareo. Un poco de ansia.
Suficiente para ese estado de mudez. Con la herida supurando,
el mundo deletreándose.
Proseguirá el rodeo. La falla.

El libro de Jacqueline Golberg, un libro de lugares que se hacen y rehacen en la mirada y la voz, es un logro experimental, atrevido, difícil, exigente para nuestra lectura, de amplias potencialidades interpretativas, que destaca el trabajo poético de una de las principales poetas venezolanas actuales.


Referencias:

Golberg, Jacqueline (2003). Una sal donde estoy de pie. Maracaibo: Universidad Cecilio Acosta.
Golberg, Jacqueline (2011). Postales negras. San Fernando de Apure: Ediciones Sociedad de Amigos del Santo Sepulcro.
https://es.wikipedia.org/wiki/Jacqueline_Goldberg

Aparte de la información y fuentes suministradas en el portal Wikipedia, puede acceder a más en el blog de la autora. También leer o descargar el libro completo Postales negras en este enlace.


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Gracias por su lectura.


Gif diseñado por @equipodelta

Sort:  

La poesía venezolana escrita por mujeres (no me gusta hablar de "Poesía Femenina") ha ganado mucha riqueza, diversidad y fuerza (reflexiva y proposiiva) en los últimos años... Pienso en Indira Carpio, Daniela Saidman y en @isamaroon (por solo hablar de poetas de mi generación) y me satisface comprobar que el panorama de nuestra "Poética con voz de mujer" ya no es el yermo paraje en el que nuestra Yolanda Pantin se rebelaba contra los versos desolados de mujeres hartas de una cotidianidad aplastante o a la sombra de hombres con sordera selectiva... Esta poeta es, sin duda, parte de ese florecimiento que, tal vez (¿por qué no?) marque más teprano que tarde el regreso de la primavera a nuestras golpeadas "tierras equinocciales". Hermosa reseña, querido @josemalavem. Se notan mucho el cariño y el respeto con que fue escrita. buscaré con avidez y curiosidad cuanto pueda leer de ella. Gracias y abrazos.

Gracias a ti, amigo @tupamalo. A Jacqueline la aprecio grandemente, desde los tiempos iniciales de la Casa Ramos Sucre, cuando nos visitó para un recital suyo. Desde entonces he tratado de leerla lo más que he podido (no es fácil en la provincia el acceso a determindos libros). Algunas de su publicaciones se consiguen en internet; otras no, como Las horas claras, novela que me interesa leer. Te recomiendo seguirla en Twitter.
Son muchas la mujeres de los 80 para acá que han producido una obra poética de gran calidad. En algún momento me dedicaré a presentar a algunas de ellas. ÇUn abrazo.

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Muchísimas gracias, una vez más, por este aporte. No conocía a esta escritora venezolana, me emociona tener nueva referencia, y como siempre es muy grato descubrir letras nuevas acompañadas de tu mirada sensible. Ya me voy a descargar el libro y a descubrirla en su blog.
Saludos.

Agradecido por tu visita y por tus palabras de agradecimiento, estimada @isaomaroon. Creo que Jacqueline Golberg es una de nuestras mejores poetas vivas, y vale la pena leerla. Te recomiendo seguirla en Twitter. Un abrazo.