Tía Mary va al doctor (escrito original para el concurso de @freewritehouse)

in Freewriters4 months ago


De camino a la biblioteca recibí una llamada inesperada. Mi hermana no suele llamarme en horas de trabajo, de hecho, no suele llamarme nunca. Así que asumí que la razón de su intento de comunicación conmigo debía de ser algo de lo que me arrepentiría más tarde.

Cuando murió el esposo de la tía Mary, ella se convirtió en una viuda acaudalada. Curiosamente nadie en la familia quiso quedarse a cuidarla, la tía tenía un temperamento particular, una mezcla entre la sabiduría de un monje, la furia de un jabalí y la agradable sensación de un fregadero que gotea a media noche.

Mi hermana se tomó entonces la responsabilidad de irse a vivir con ella. Esa mañana la tía necesitaba ver al doctor, pero no encontraban forma de llevarla a su consulta. Mi hermana se encontraba ocupada con la venta de unas propiedades y llamaba para pedirme que me hiciera cargo.

Me desvié hasta la mansión de mi tía, ella se subió a mi auto, y bastaron un par de minutos para recordar el poco común temperamento de aquella viuda.

—¿Duermes en este vehículo? Pensé que tu salario te alcanzaba para pagar un apartamento —espetó tía Mary sin miramientos.

—No duermo dentro de este vehículo tía, tengo mi propia casa pasando el valle —respondí con calma.

Tía Mary pareció ignorar mi respuesta y continuó su conversación como si fuera un hecho el que yo viviera dentro de mi propio vehículo. No sé si lo hacía porque no creía en mis palabras o simplemente para molestarme de alguna forma. Pero la miraba por el espejo retrovisor de cuando en cuando y notaba como regañaba señalando con su dedo.

Me arrepentí de haber contestado el teléfono, pero no me atrevía a dejar salir un suspiro delante de la tía. Si en condiciones normales era difícil soportarla, cuanto más si se sentía ofendida.

Me reclamó por lo sucio de la alfombra, lo opaco de las ventanas, por mi corte de cabello, por el color de mi corbata, por la ruta que escogí para llevarla a su cita con el doctor, y muchas otras cosas que no recuerdo ya.

Deslicé lentamente la mano hasta la radio del vehículo, sintonicé una emisora de música clásica, y resultó que justamente tocaban una de las piezas de su difunto esposo. El tipo era un genio musical, o eso decían los diarios. Yo siempre dije que era una especie de santo debido a que soportaba a la tía y siempre parecía feliz junto a ella.

Tía Mary se quedó en silencio, escuchando atentamente la canción.

Necesitaba enfocarme de nuevo en el caso. De pronto, la música que tocaba la radio, hizo que me diera cuenta de otro eslabón importante en la cadena de eventos. No podía dilatarme ni un segundo más. Me armé de valor para girar la cabeza y anunciarle a la tía Mary que tendría que faltar a su cita con el doctor; yo tenía que llegar urgentemente a la biblioteca.

Pude ver como la furia subía a sus ojos. Enfile mi vehículo hacia el nuevo destino, y la tía comenzó a regañarme señalando con su dedo.

La imagen de portada es del concurso de @freewritehouse


Escrito original de G. J. Villegas @latino.romano


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