Un plan diferente //A different plan ( Esp// Eng)

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La búsqueda de un buen sabor o de algo delicioso no cocinado en casa suele ser un desafío que te llena de adrenalina.
Hoy les cuento mi almuerzo en el "Jardín", uno de esos días que se vuelven inolvidables para el paladar. Me levanté temprano como de costumbre cuando ya el cuerpo se ha adaptado a este ritual y al ir preparando el desayuno una idea cruzó mi mente como un rayo de luz.
No era un día especial , pero porque esperar por una fecha para atesorar recuerdos. Así que no lo pensé mucho y le comenté a mi a esposo la idea de un almuerzo diferente fuera de nuestro hogar. Y así comenzó está historia de esquisito deleite.
No fue una búsqueda exhaustiva ya que a dónde iríamos quedaba muy cerca de nosotros, justo a dos cuadras y a pesar de la cercanía nunca habíamos visitado el lugar a pesar de toda la curiosidad que teníamos por descubrir su gastronomía.
Al llegar el ambiente nos acogió con una cálida bienvenida. "El Jardín" ubicado entre linea y C no tenía precisamente flores pero su decoración perfecta y sencilla era todo un sueño.

Nos sentamos en el interior del restaurante donde la música suave te invitaba a quedarte.Con una carta llena de variadades se nos hizo un poco difícil decidirnos por nuestros entrantes. Pero claro como no nos podía faltar nos pedimos unas piñas coladas que a decir verdad eran una delicia, una de las mejores que me he tomado en este último tiempo.

Yo estuve pidiendo de entrantes unas cestas de atún y mi esposo unas frituras de malanga, que déjenme contarles que creo que no hay nada que se le compare en cuanto a sabor, precio y calidad.
Y mientras disfrutamos del restaurante y de nuestra comida no faltaban las risas y las conversaciones. Pronto llegaron a nuestra mesa el arroz con vegetales, la pechuga empanada con queso gouda y las costillas acarameladas que fue uno de mis platos favoritos

Disfrutar de esas delicias era como sentirse en el mismo cielo y es que las cosas que no se planifican son las que guardan mejores recuerdos.
Luego llegó mi momento favorito el postre, y si, este valía lo que costaba. Una tarta helada hecha con delicadeza y a la medida justa para volver a repetir.

Ese día no solo fue un plan diferente, fue un recordatorio de que lo que nos hace feliz debe estar siempre en nuestras prioridades.

  • Texto de mi propia inspiración
  • Imagenes sacadas de mi galeria
  • Texto tratraducido por : Traductor
    AI

English version 👇

The search for a good flavor or something delicious not cooked at home is usually a challenge that fills you with adrenaline.
Today I tell you about my lunch at the "Jardín", one of those days that become unforgettable for the palate. I got up early as usual when my body had adapted to this ritual and as I was preparing breakfast an idea crossed my mind like a ray of light.
It was not a special day, but why wait for a date to treasure memories. So I didn't think much about it and told my husband the idea of a different lunch outside of our home. And so began this story of exquisite delight.
It was not an exhaustive search since where we were going was very close to us, just two blocks away and despite the proximity we had never visited the place despite all the curiosity we had to discover its gastronomy.
Upon arrival the atmosphere welcomed us with a warm welcome. "El Jardín" located between linea and C didn't exactly have flowers but its perfect and simple decoration was a dream.
We sat inside the restaurant where the soft music invited you to stay. With a menu full of variety, it was a little difficult for us to decide on our starters. But of course, since we couldn't miss it, we ordered some pina coladas which, to tell the truth, were a delight, one of the best I've had in recent times.

I was ordering some tuna baskets for starters and my husband was ordering some malanga fritters, and let me tell you that I think there is nothing that compares to it in terms of flavor, price and quality.
And while we enjoyed the restaurant and our food, there was no shortage of laughter and conversations. Soon the rice with vegetables, the breaded breast with gouda cheese and the caramelized ribs arrived at our table, which was one of my favorite dishes

Enjoying those delicacies was like feeling in heaven itself and the things that are not planned are the ones that keep the best memories.
Then came my favorite moment, dessert, and yes, this one was worth what it cost. An ice cream cake made with delicacy and just the right size to repeat again.
That day was not only a different plan, it was a reminder that what makes us happy should always be in our priorities.