Fernando está enamorado (Relato corto)

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Fernando está enamorado

Todo comenzó cuando la señora Lulú se enfermó y no pudo darse cuenta de la bodega. Yo escuché a mi mamá decirle a mi papá que la señora Lulú tenía un virus raro y que por eso su sobrina iba a tener que darse cuenta de la bodega. Yo estaba pintando y escuché, pero como estaba dibujando un barco y a mí me gusta dibujar barcos, no escuché el resto de lo que decían. Tampoco dije nada porque mamá dice que es malo hablar cuando los adultos están hablando y porque sinceramente estaba más pendiente de dibujar mi barco.

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Como al otro día, en la mañana, mi mamá me mandó a comprar el pan en la bodega. Yo me había levantado en ese momento y aun con sueño, me fui a comprar el pan para el desayuno. Yo iba como medio dormido cuando de repente me topé con ella, que me miraba detrás del mostrador, que me preguntaba algo. Era la sobrina de la señora Lulú. En ese momento no recordaba qué era lo que iba a comprar y pedí queso. Cuando ella me dio el queso, recordé que no era eso, pero no le dije nada. Cuando llegué a mi casa, mi mamá me regañó, pero yo solo pensaba en qué bonita era la sobrina de la señora Lulú.

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Aunque no fui a regresar el queso, porque me daba mucha pena, sí fui después a la bodega. Todos los días, a cada rato. Siempre me equivocaba: llevaba harina, cuando debía comprar tomate o compraba aceite cuando debía comprar leche. Saori, que así se llama la sobrina de la señora Lulú, se reía conmigo, me preguntaba que si era eso realmente lo que me habían mandado a comprar y yo decía: sí, como ido, como en otro mundo. Y después llegaba a la casa y pum, me regañaban porque no era eso. Y yo volvía contento a la bodega a regresar lo que había comprado.

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Una vez, yo estaba pintando un barco y llegó mi mamá y le dijo a mi papá que la señora Lulú ya no tenía el virus y que Saori ya no estaba en la bodega. Escuché y no quise seguir dibujando. Ella dijo que Gracias a Dios, que si patatín y patatán. No sé por qué, pero desde ese día ya no pinto barcos y ya no me equivoco al comprar las cosas. Mamá le dijo a mi papá que a mí también me había picado un virus, supuestamente el del amor, pero yo no dije nada porque mamá dice que cuando los adultos hablan no hay que hablar y porque el virus ese me hizo doler el corazón.

HASTA UNA PRÓXIMA OPORTUNIDAD, AMIGOS

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Lindo cuento; lleno de la inocencia y la candidez de la infancia (de una bonita infancia), y de las prácticas de un tiempo que, lamentablemente, ya ha desparecido. Un abrazo, @nancybriti.

Creo que la niñez es uno de los tesoros que nos regala la vida! Abrazos, @josemalavem

¡Qué ternura y qué belleza! Quedé derretido...! :-D

Un placer y un honor tener tu lectura, @ylich. Abrazos

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Oye que buen escrito, me encanto demasiado.

Que lindo...el primer amor...❤

Maravilloso relato @nancybriti , buena muestra de literatura infantil o narrativa para niños, detrás de la inocencia de los personajes se esconde un bello sentimiento al que ellos no le han puesto nombre, y el adulto goza en llamarlo virus al síndrome del amor. Muy lindo, como dice @josemalavem, nos remonta a las bodegas del barrio; yo me crié en la Calle Santa Maria del barrio San Francisco, en mi calle habian dos bodegas y las dos están o estaban llenas de historias curiosas. Saludos