Relato: Viaje a Valladolid

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Imagen editada con Canva. Fuente de la imagen: Pexels

Estaba en un avión, creo que en segunda clase. Conmigo se encontraba Marco, quien dormía plácidamente en su asiento. Me acurruco a él con cautela; había algo que me atraía, aunque sé que podría rechazarme.

Dos turistas que estaban al lado mío se sentaron; me echaba a reír, quizás de lo ridículo de la situación, quizás del nerviosismo. Se suponía que en ese espacio cabían tres personas, no cuatro.

Cuando aterrizamos, nos trasladamos a una sala de espera. El tiempo pasaba; yo miraba hacia la puerta abierta. Calle limpia y paredes pintadas de múltiples colores. Cuando salimos, vi que estábamos cerca de un parque que se parecía mucho al de San Juan, pero sin la fuente.

"¿En dónde estamos?", fue lo primero que le pregunté a Marco. Porque voy a ser honesta: él me había dicho que iba a ser un viaje sorpresa, y yo ya quería saber en dónde estábamos.

Sonriente, me dijo: "Estamos en Valladolid".

La consternación fue grande. ¿Valladolid? ¿Existía vuelos de Mérida a Valladolid? Que yo recordara, Valladolid no tenía aeropuerto.

Abrazándome por detrás, señaló con el dedo hacia las torres de una iglesia amarilla. Estaba maravillada por la belleza de esa torre circular con su techo en forma de tejas y la cruz en la punta; no parecía del siglo XVI, o quizás lo era. Miré hacia mi lado derecho; ahí, en la otra calle, se encontraba el edificio del Seguro Social. Moderno, gris, con letras grandes anunciando su número de medicina familiar.

Me acordé entonces de la cita que tenía mi madre con su doctora familiar. teníamos que ver lo de su hígado graso, el tratamiento que conllevaba.

Pasamos un día maravilloso, y descansamos los dos en el hotel, acurrucados. Al día siguiente, él tenía que ver a su editor en un restaurante, así que me fui a dar la vuelta por unos jardines públicos. Ahí veía un séquito nupcial tomándose fotos.

De repente surgió una pregunta en mi mente: Si yo hubiera tomado otra clase de decisiones respecto a mi vida amorosa, ¿sería yo la dama de blanco o la de color vino?

De repente abrí los ojos. Me encontré de vuelta a mi hamaca; estaba amaneciendo. Con un suspiro, me levanté, hice mi oración de gracias, me estiré y murmuré: "¿Pero por qué rayos soñé con ese tipo?"

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Curado por @damarysvibra.jpg

Bueno, ni modo, soñaste con el hombre de tus sueños 😂. Me gustó tu relato, tiene su toque de expectativa y un final con humor. Saludos.

¡Muchas gracias, @hispapro.amb ! Me da gusto saber que el relato fue de tu agrado. Y sí, yo también pensé justamente en eso, no lo niego 🤣. Es más, lo he visto en algún lado pero como que se me quedó grabado el rostro, jajajajaja. ¡Saludos y bonita semana!