The green fence - La reja verde

in DClub6 months ago

20210513_124641_edited.jpeg

In the neighborhood where I live there are stately homes, from the early 1900s when building styles weren't limited by cost and architects rushing to finish faster and earn more money.

You can still see a house with wonderful concepts and designs copied from the best in Europe, it was a time when the old continent was the mirror where we looked at ourselves.

On Indarte street, almost reaching the intersection with Bilbao, there is a beautiful house, inspired by those old Spanish haciendas, white with red tile roofs, adorned with Arab reminiscences, tiles, majolica, slate tiles, and a painted wrought iron fence in green with striking silver appliques. The garden is overflowing with flowers, with a brightly colored rose bush standing out.

Diagonal to this beautiful house there is another that has not been blessed with a beautiful design, on the contrary, it looks gloomy, without grace. It has a large window from which the colonial house with green bars can be seen in all its splendor as a distinctive aspect. In the past an elderly couple spent hours and days sitting in front of that window, you could see their faces at all times, carefully observing everything that moved around them. It was surely her favorite distraction.

20210513_124649_edited.jpeg

An old neighbor once told me that the elderly were actually brothers and did not seem to have other relatives, they only went out to the street to shop and return to their position of observation of that small space, their world. He also told me that the elders said that the house with the green fence was haunted, their arguments mentioned that it was always in perfect condition, but they never saw anyone cleaning, painting, maintaining the plants.

The old people have been gone for a long time, the gray house and its large window remain stubbornly closed. No one has taken over the place and the deterioration is even greater than the time when the couple was spying from there.

On the contrary, the house with the green fence maintains its usual grace and splendor, where a still young couple lives with three lively and cheerful children, with enormous energy that they transmit to all of us who occasionally pass by. A few days ago I met the father of that family in the parking lot that is a few meters from his property, he turned out to be a neighbor of the space for the car that we both rented in the place. Among other things, I learned that he has lived in that house forever, his parents bought it in the 1950s, and there they raised three boys, of whom he was the youngest.

20210513_124700_edited.jpeg

I went thinking about the old people and their obsession with the house with the green fence, how could they say that no one lived there? Perhaps they were raving, or loneliness led them to make up stories. We'll never know, they were probably just looking at their own future.

separador.png


En el barrio donde vivo hay casas señoriales, de principios del siglo XX cuando los estilos de construcción no estaban limitados por los costos y los arquitectos apurados por terminar más rápido y ganar más dinero.

Todavía se puede ver casa de maravillosos conceptos y diseños copiados de los mejores de Europa, era una época en la que el viejo continente era el espejo donde nos mirábamos.

Sobre la calle Indarte, casi llegando a la intercepción con Bilbao hay una casa hermosa, inspirada en esas antiguas haciendas españolas, blancas con techos de teja rojo, adornadas con reminiscencias árabes, azulejos, mayólicas, baldosas de pizarra y una reja de hierro forjado pintada de verde con apliques plateados sorprendentes. El jardín rebosa de flores, destacándose un rosal de vivos colores.

En diagonal a esta bella casa existe otra que no ha sido bendecida precisamente con un diseño bonito, por el contrario, luce lóbrega, sin gracia. Como aspecto distintivo tiene una gran ventana desde la cual se puede observan en todo su esplendor la casa colonial de reja verde. En el pasado una pareja de ancianos se pasaba las horas y los días sentados frente a esa ventana, se podía ver sus caras en todo momento, observando detenidamente todo lo que se movía a su alrededor. Seguramente era su distracción preferida.

Un antiguo vecino me contó una vez que los ancianos en realidad eran hermanos y no parecían tener otros familiares, solo salían a la calle para hacer compras y volver a su posición de observación de ese pequeño espacio, su mundo. También me contó que los ancianos decían que la casa de la reja verde estaba embrujada, sus argumentos mencionaban que siempre estaba en perfecto estado de conservación, pero nunca veían a nadie limpiando, pintando, manteniendo las planta.

Hace tiempo que los ancianos no están, la casa gris y su gran ventanal permanecen cerrados, con obstinación. Nadie se ha hecho cargo del lugar y el deterioro es aun mayor que la época en que la pareja espiaba desde allí.

Por el contrario, la casa de la reja verde mantiene su gracia y su esplendor de siempre, en ella habita un matrimonio aun joven con tres niños vivaces y alegres, con una enorme energía que trasmiten a todos los que ocasionalmente pasamos por ahí. Hace pocos días coincidí con el padre de esa familia en el estacionamiento que está a pocos metros de su propiedad, resultó ser vecino del espacio para el automóvil que ambos rentamos en el lugar. Entre otras cosas me enteré que vive en esa casa desde siempre, sus padres la compraron en los años 1950 y allí criaron tres varones de los cuales él era el menor.

Me fui pensando en los ancianos y su obsesión por la casa de la reja verde, ¿cómo pudieron decir que allí no vivía nadie? Quizás desvariaban, o la soledad los llevó a inventar historias. Nunca lo sabremos, probablemente solo estaban viendo su propio futuro.


Las fotografías son de mi propiedad excepto las que menciono la fuente.
The photographs are my property except those mentioned by the source.

Héctor Gugliermo
@hosgug