The power to influence - El poder de influir

in DClub3 months ago (edited)

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Fuente

A few days ago I finished a book that was about privacy and since we have time to recover it, from reading it I learned a lot about unknown subjects and I endorsed others that I already knew or at least suspected.

It is not my intention to comment on the book but to highlight a couple of aspects that seemed highly relevant to me.

In 2010, in one of his presentations, the CEO of a major company slipped the following phrase: "privacy is no longer a social norm." A personal opinion but with a lot of weight if we consider that this individual is the owner of Facebook, Whatsapp and Instagram, three of the largest and most powerful social networks today that comprise almost 1/3 of the people who inhabit the planet as users of the same.

If we observe what happens every day around the world, we must conclude that Mark Zuckerberg is right, it is not because of a special gift of visionary but rather simply by observing how today people become more and more uninhibited we will conclude that the privacy issues that remain are few and are disappearing quickly.

Except in financial matters, a good number of people are willing to show whoever wants to see everything else that happens in their lives. The main problem is that not all people want that, not at least in part. Many prefer to keep various aspects of their lives private and share with others.

But more and more technology aims to have our private data, whether we want it to be known or not. Every morning when we wake up, many of us unconsciously take our smartphones and turn them on to observe some data: if we had messages during the night, what time is it, what temperature we have, the latest news that has reached us, the food plan for the day, etc.

The bad news is that before breakfast we have already delivered a good amount of data that has been duly collected by the applications we use, we will imagine everything that we will deliver during the rest of the day. It scares me, I don't know about you.

The sale of data collected by social networks and other applications that we use daily on our phones, smart televisions, and other devices is commonly used and known by all, but perhaps the most interesting aspect that the book raises is that probably the most important thing is the ability to influence ourselves that we bestow without even realizing it.

In that sense, the fact that they know our tastes in anything and that they offer it to us permanently is not as relevant as the possibility of influencing us to change them for others.

It is obvious that privacy is a right, we need to keep to ourselves our thoughts, our wishes, our plans for the future. It is necessary to maintain it to avoid unwanted pressure and abuse of power.

Privacy is threatened, let's think about it every time we share something on social networks and we are attentive to the devices that connected to the web can send information about our lives.

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Hace pocos días concluí un libro que versaba sobre la privacidad y como estamos a tiempo de recuperarla, de su lectura aprendí mucho sobre temas desconocidos y refrendé otros que ya conocía o al menos sospechaba.

No es mi intención comentar sobre el libro sino remarcar un par de aspectos que me parecieron sumamente relevantes.

En el año 2010 en una de sus presentaciones el CEO de una importante compañía deslizó la siguiente frase: “la privacidad ha dejado de ser una norma social”. Una opinión personal pero con muchísimo peso si consideramos que ese individuo es el dueño de Facebook, Whatsapp e Instagram, tres de las más grandes y poderosas redes sociales de la actualidad que nuclean casi 1/3 de las personas que habitan el planeta como usuarios de las mismas.

Si observamos lo que ocurre a diario en todo el mundo, debemos concluir en que Mark Zuckerberg tiene razón, no es por un don especial de visionario sino que con el simple hecho de observar como hoy en día la gente se vuelve cada vez más y más desinhibida concluiremos en que los temas privados que quedan son pocos y van desapareciendo rápidamente.

Excepto en temas financieros, una buena cantidad de personas está dispuesta a mostrarle a quien quiera verlo todo lo otro que ocurre en sus vidas. El problema principal es que no toda la gente quiere eso, no al menos en parte. Muchos prefieren mantener en privado diversos aspectos de sus vidas y compartir otros.

Pero cada día más la tecnología apunta a disponer de nuestros datos privados, queramos nosotros o no queramos que se conozcan. Cada mañana al despertarnos muchos inconscientemente tomamos nuestros teléfonos inteligentes y lo encendemos para observar algunos datos: si tuvimos mensajes durante la noche, que hora es, que temperatura tenemos, las últimas noticias que nos hayan llegado, el plan alimentario del día, etc.

La mala noticia es que antes de desayunar ya hemos entregado una buena cantidad de datos que han sido debidamente recopilados por las aplicaciones que utilizamos, imaginaremos todo lo que entregaremos durante el resto del día. A mí me asusta, no se a ustedes.

La venta de datos recopilados por las redes sociales y otras aplicaciones que utilizamos a diario en nuestros teléfonos, televisores inteligentes y otros dispositivos es de uso común y sabido por todos pero quizás el aspecto más interesante que plantea el libro es que probablemente lo más importante sea la capacidad de influir sobre nosotros que otorgamos sin siquiera darnos cuenta.

En ese sentido el hecho de que sepan nuestros gustos en cualquier cosa y que nos la ofrezcan permanentemente no es tan relevante como la posibilidad de influir sobre nosotros para cambiarlos por otros.

Es obvio que la privacidad es un derecho, necesitamos mantener para nosotros nuestros pensamientos, nuestros deseos, nuestros planes para el futuro. Es necesario mantenerla para evitarnos presiones no deseadas y abusos de poder.

La privacidad está amenazada, pensemos en ello cada vez que compartamos algo por las redes sociales y estemos atentos a los aparatos que conectados a la web pueden enviar información sobre nuestras vidas.


Las fotografías son de mi propiedad excepto las que menciono la fuente.
The photographs are my property except those mentioned by the source.

Héctor Gugliermo
@hosgug