Gaviota a bordo - Relato

in #spanish5 years ago (edited)

Mientras reposaba el mar de sus altas olas mi cigarrillo se consumía lentamente, mi mente serena analizaba cada pensamiento con detenimiento, mientras que en la proa de gran barco un destello de sol llamo mi atención. Un pequeño nido de gaviota, algo extraño me pareció, pues las gaviotas no hacen sus nidos en los barcos. En ese momento no preste atención y continúe concentrado en mis pensamientos hasta que mi cigarrillo termino de consumirse. Ya se me hacía costumbre fumar en la proa, al despertar, a mitad de la mañana, al inicio de la tarde y al final de mi día. Convirtiéndose estás pausas diarias en mis momentos de relajación dándole alas a mi mente para volar sobre la inmensidad de aquél basto mar y gigantesco cielo.


Fuente

En cada uno de mis turnos miraba a aquel nido de gaviota con un huevecillo, siempre veía venir a su madre con detenimiento posar su cuerpo para calentar aquel tesoro. Todos nos percatamos de este nido tan irregular incluso el capitán del barco nunca había visto cosa similar en sus años de navegación.

Con el pasar de los días mientras fumaba mi cigarrillo escucho el sonido de una pequeña ave, para sorpresa de todos aquel huevecillo ya había dado su fruto. Todos los tripulantes se acercaron a ver la escena. Pasó la mitad de la mañana y el gorjeo de la avecilla continuaba.

Entonces se me ocurrió alimentarla, recordé un video de animales donde las madres procesaban ligeramente la comida antes de dárselas a sus crías, tome una sardina la agregué a un procesador de alimentos y entonces coloque un poco sobre el pico del pichón.

El pichón desesperado empezó a comer, entendí que su madre quizás ya no regresaría y continúe alimentándolo por días hasta que ya había cambiado su plumaje y se había convertido en la mascota de la tripulación.

Aquella ave se paseaba por el barco, llegaba a la cocina y dormía en la misma proa que lo vio nacer y cuando tenía hambre empezaba hacer ruidos de reclamo hasta que yo le llevaba un par de sardinas.

Aquélla ave no volaba, un día decidí lanzarme al agua y me aleje suficiente del barco, Gaviota así le decíamos en el barco a este animal que ya formaba parte de la tripulación.

Gaviota al ver la distancia entre nosotros estiró sus alas y así de la nada empezó a volar, para esos momentos todos pensamos que gaviota se marcharía pero no fue así. Gaviota empezó a obtener su propia comida y siempre llegaba al barco a saludar a sus amigos.

De esta manera aquella mascota formo parte de nuestra tripulación por un gran tiempo hasta que su vida acabó. Nunca abandonó su hogar aquélla proa donde nació y menos a sus amigos de la tripulación del barco Rosa Mística.

Hechos como éste enseñan que todos somos obras de Dios y que nuestro destino es vivir en armonía.

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Su amigo @danny23

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Excelente historia

Interesante historia, muy bien narrada. Es una pena que muchos de los animales que decidimos cuidar y que se dejan querer no vivan la misma cantidad de años que podemos llegar a tener, y siempre nos entristece su inevitable partida...Saludos y muchos éxitos!