¿Tiene Su Hijo Seguridad Interna?/ Consejos.

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¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a convertirse en seres confiados?

Paso a paso...

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De 0 a 12 meses

Para un bebé, él y su madre son uno, son el mismo cuerpo. Tampoco tiene una conciencia directa de su entorno. En este punto, su sentido de seguridad depende de dos cosas. Primero, su vida es regulada y rítmica sin sorpresas: abrazos, aseo, sueño, comidas, todo se repite sin grandes cambios. Esta rutina le permite tener confianza en quienes lo cuidan. Y en segundo lugar, las emociones de los padres son consistentes con la expresión de su rostro y sus gestos. Cualquier mensaje doble preocupa e insegura al bebé.

Consejos: la seguridad se basa en el contacto físico, con miradas amorosas, gestos y palabras. A menudo, tomar a su hijo en sus brazos, masajearlo, hablarle suavemente son mensajes que expresan: "Te amo, tienes un lugar en la vida, me tomo el tiempo para cuidarte y es un placer para mí. "

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12 meses a 3 años

El niño descubre la autonomía del movimiento. Puede caminar solo a los lugares y objetos que quiere descubrir. La autoconfianza a esta edad se basa en la capacidad de los padres para apoyar su exploración de una manera alentadora y tranquilizadora, alternando: "Sí, puedes hacerlo solo" y el: "No, todavía eres demasiado pequeño". Demasiado preocupados, corren el riesgo de hacer que el niño dude de sus habilidades. Del mismo modo, demasiada flexibilidad para la acción, especialmente si resulta en un accidente, hará que los niños duden de la capacidad de sus padres para "asegurar" su entorno.

Consejos: darle pequeñas tareas o dejar que se lave solo es una fuente de orgullo personal y empoderamiento para el niño. Elige entre dos pares de zapatos, dos libros, entre otros. Al afirmar sus gustos, aprende a experimentarse a sí mismo como sujeto.

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De 3 a 6 años

El evento importante es obviamente el comienzo de la escuela. El niño descubre que es miembro de un grupo de pares y está sujeto a una autoridad distinta a la de sus padres. El niño en dificultad con sus compañeros de clase o con el ritmo escolar debe sentir que sus padres tienen el deseo y la capacidad de ayudarlo. Escuchado, entendido y apoyado, renueva su confianza en sus padres y, por lo tanto, en él.
Alrededor de los 3 o 4 años, comienza a desear tiempo para sí mismo, sin la presencia de sus padres. Un niño que sepa alternar momentos de soledad e intercambios relacionales será un adulto independiente.

Consejos: es a esta edad que expresa su creatividad al producir dibujos u objetos que presenta para evaluación de los padres. Los cumplidos excesivos lo hacen dudar del juicio de sus padres y confunden su autoevaluación. Del mismo modo que la crítica sistemática y los consejos autorizados ("Dibuje esto o aquello en su lugar") pueden llevarlo a complacer a sus padres más que a sí mismo y a dudar de sus habilidades.

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De 6 a 10 años

Los padres ya no son los únicos espejos o los únicos puntos de referencia del niño. Evaluado por sus camaradas, señalado por el maestro, debe lidiar con sus habilidades y debilidades, y aprender a hacer su lugar entre los demás. Demasiado protegido por sus padres o, por el contrario, también "dejar ir", el niño aprehende con ansiedad el mundo exterior y la vida social. Una mala calificación siempre debe dar a los padres la oportunidad de comprender el origen del error en el comportamiento o comprensión del niño. Un padre convencido de que es gracias a los errores que uno progresa no hará que el niño dude de sus capacidades y lo hará más responsable con respecto a su trabajo.

A esta edad, las amistades se rompen de la noche a la mañana, los fenómenos de exclusión son frecuentes. La capacidad del niño para atravesar estas crisis depende de la capacidad de sus padres de no confundir el apoyo y la interferencia.

Consejos: la vigilancia discreta y la escuchar atentos, son más importantes que nunca. Mostrar empatía con los niños los lleva a fortalecer su seguridad interna. El adulto lo apoya, pero deja suficiente espacio para que él pueda decir "yo". Por otro lado, darle instrucciones relacionales de uso ("Sea más firme") o dejar que administre "su vida" ("Arréglense entre ustedes") solo puede hacer que dude de sí mismo.

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De 10 a 13 años

Ya no es un niño, todavía no es un adolescente. El código de vestimenta se afirma, la pubertad y las primeras emociones románticas modifican la forma en que lo mira y su relación con sus padres.

Consejos: este es el momento para permitirle administrar su dinero de bolsillo, para informarle claramente (recurriendo a un tercero si es necesario) sobre todos los cambios físicos y psíquicos relacionados con la pubertad. También es a esta edad que uno puede confiarle tareas domésticas (limpiar su habitación, pequeños recados, entre otros.) para mostrarle su importancia y su capacidad para asumir responsabilidades.

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De 14 a 18 años

Entre los 14 y los 18 años, las dudas sobre sus habilidades afectan especialmente al adolescente.

Consejos: Los padres pueden ayudarlo alentándolo a practicar deportes, juegos o actividades culturales. Interesarse en los gustos de los jóvenes sin juzgarlos, pedir su consejo, promover su iniciativa son todos mensajes que también les dicen: “Eres alguien que tiene valor. "

Espero te haya gustado y te sean de utilidad estos consejos acordes a la edad de tu hijo o hija.

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Una carta de navegación que, sin embargo, podría quedarse corta de acuerdo a las circunstancias que rodean el ambiente donde el niño crece; además, partimos del hecho que, hoy día, ambos padres deben salir a la calle a procurar el pan, mientras los infantes quedan a la deriva con personas extrañas a la familia o con los valores siendo inculcados por redes sociales en el mundo digital. Buen post, pero muy generalizado para nuestro gusto.