Relato de Viaje a Margarita Gracias a Estado de Depresión.

in #cervantes6 years ago

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Hola amigos de steemit

¿Cómo se encuentran hoy?...Yo particularmente, me encontraba en perfectas condiciones en la mañana, pero ahorita me ha pegado un ataque duro de estrés combinado con ansiedad y es horrible.

Por lo cual, quiero contarles una no tan pequeña historia de cuando fui a Margarita, una isla que se encuentra en el estado de Nueva Esparta en Venezuela.

¿Y por qué quiero contarles esta historia? Es porque en medio de mi depresión, supe realmente que lo que me liberaba y me colocaba feliz, es cuando viajaba y era libre.

Si, sé que suena algo tal vez patético jaja pero ciertamente es la verdad.
Bueno, comencemos pequeños hermosos
.

Todo inició en 2013 si mal no recuerdo, cuando la empresa en la que trabaja mi madre, daría un viaje de plan vacacional a los hijos de los trabajadores como regalo por sus “notas” por así decirse, porque la verdad es que casi todo los años lo hacían y el límite de edad era de 12 años y en ese entonces tenía 11, no podía perderme aquello porque aparte de que era un viaje con todos los gastos pagados, Margarita era una de las zonas turísticas más bellas y era una oportunidad que no se debía dejar pasar. Y ciertamente lo era.

Desde que me lo dijo mi mamá fue una noticia que me puso desequilibrada, estaba increíblemente emocionada porque nunca había tomado un viaje sola y mucho menos a un lugar que era a miles de kilómetros y de paso, con mar incluido en el camino…si me pasaba algo ni madre ni mi familia podría hacer algo con la lejanía. Pero mi mamá decidió confiar en mí.

Sé que antes del viaje, el folleto que le dieron contenía todo lo que debía llevar y constaba de cosas simples y en ese entonces, comprables… ya saben, bloqueador, sandalias, repelente, piyamas, camisas y zapatos, etc y etc. Mi madre no tuvo problema y me compró cada una de las cosas para que en ese viaje no anduviera en malos trajes, fue un bonito y excelente detalle, sin duda, mi mamá es una de las mejores. Gracias mami.

Después solo recuerdo que estaba en la espera desesperante de que llegara ese día preciado en el que nos llevaran a Caracas para poder tomar el vuelo, era muy emocionante. Yo estaba inmensamente feliz y ahora que medito y recuerdo todo aquello, no sabía lo mucho que amaba estar sola y viajar con una maleta en mano.

También no olvido el hecho de que no le habíamos dicho nada a mi hermana porque no queríamos que se enojara y se colocara celosa porque no la llevaban a ella. Era todo una locura porque al final se vino enterando porque una de mis tías se le escapó la noticia.

Y entonces después de tanto esperar pasó, llegó el día que estaba esperando con ansias y solo pude terminar de bañarme y estar lo más rápidamente posible en el auto de mi madre para dirigirnos a su empresa, pues allí, es donde el bus nos buscaría para irnos al aeropuerto internacional de Caracas. Para mí era una locura soñada.

Llevé todo para estar preparada, pero lo más esencial en ese entonces era mi teléfono, cargador y audífonos, suena superficial pero era fanática de la música y un buen viaje. Increíble.

Fue como así de tanto esperar, llegó el bus en el que nos montaríamos. Me despedí de mi hermana, mamá y papá, y recuerdo que mi madre me había dado 300 bolívares por si a caso quería comprar algo...quería más pero me daba demasiada vergüenza pedírselos.

Me monté en el bus con una de mis amigas que conocía desde hace tiempo y nos acomodamos en los primeros asientos, pues yo quería ver todo el camino y allí comenzó verdaderamente todo.

Si soy exacta, creo que duramos como 6 horas en el proceso de llegar a Caracas, sin embargo, también el bus iba demasiado rápido para lo que debería ser. Fue justo a las seis de la tarde que llegamos allí y admito que estando ahí me sorprendí mucho, ya que era la primera vez en que estaba en ese lugar y de paso, "sola".

(pft: obviamente no estaba completamente sola porque iba con los demás chicos de Lara, Barquisimeto y Cojedes, aparte de unos dos recreadores que nos acompañaban y el conductor).

Expresar lo increíblemente genial que era todo para mí, es difícil, porque tengo mil y un formas de hacerlo.

Pero como si fuera poco, nos tocó entrar al avión de lo que sería nuestro vuelo y al estar allí, como usualmente se veía en las películas, era como estar en otro mundo y haberme alejado de todo lo cotidiano y normal de mi vida. Turbulencia, la despegada fue genial y que decir del aterrizaje.

Recuerdo exactamente que la razón de colocarnos cerca de la puerta del avión, fue porque "si el avión se caía, nosotros eramos los primeros en morir" jaja sigo sin superarlo.

Cuando llegamos a Margarita, que eran las 1 o 2 de la mañana, buscamos nuestro equipaje en la maquina que daba vueltas con las maletas y cuando las conseguimos, nos subimos a otro bus que nos llevaría al hotel. Puedo afirmar claramente que todos estábamos cansados del viaje, pero muchos no podíamos evitar quedarnos de pie solo porque la emoción que era palpable.

¡ESTABAMOS EN MARGARITA POR DIOS!

Es como el Hawai en Venezuela, así de simple.

Luego recuerdo que llegamos al hotel. Era hermosísimo y realmente grande, con comedor, con unos 20 de a 30 edificios que costaba de dos pisos y en cada piso había una habitación, tres piscinas pequeñas y cuatro grandes profundas, un caney y wifi alrededor. Eso ya era el paraíso para mí.

Estaba en el paraíso y siendo completamente yo, sin ningún tipo de restricción o regla y era feliz.

Duramos una semana allí en Margarita. Saliendo a parques, visitando a la virgen, conociendo las increíbles playas, los centros comerciales, era vivir un sueño que nunca había planeado. Hasta teníamos un grupo e hicimos apuestas en la habitación en donde dormía, con cocosetes, pepitos y muchas chucherías y dulces. Nos escapábamos a las otras habitaciones y hacíamos piyamadas.

Creo que recordándolo, pienso que tengo tiempo sin vivir algo así y es verdaderamente triste.

En eso, no faltó el último día. Fue fantástico y superó todas mis expectativas, es lo único que diré.

En el viaje de regreso lo único que recuerdo escuchar era nuestro llanto de despedida. Nadie se quería ir. ¿Pero quién si?

Y cuando bajé del bus y de inmediato se fue para nunca más volver, rompí a llorar como jamás lo había hecho. Porque dolía, de verdad lo hacía.

Estaba dejando una vida que de alguna manera me había cambiado, era yo y con eso era muy feliz.

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Espero que esta historia les haya gustado tanto como a mí me ha gustado escribirla. También lamento no publicar tan seguidamente, pero es que estoy pasando por problemas de salud, sin embargo, haré lo posible.

Los quiero muchísimo y tengan una buena vida amigos.

Gabyg.

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Fine love it

Muchísimas gracias en serio <3 Totalmente agradecida.