Amo tu desnudez
porque desnudo me bebes con los poros
como hace el agua cuando entre mis paredes te sumerjo.

Tu desnudez derriba con su calor los límites,
te abre todas mis puertas para que me adivines,
me toma de la mano como a niña perdida
que en ti dejara quietas su edad y sus preguntas.
Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que me nutre,
la aromática lámpara que alzo estando ciega
cuando junto a tu sombra los deseos me ladran.
Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que una sombra.
El día en que te mueras te enterraré desnudo
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
oler en cada río tus aromas dispersos.
El día en que te mueras te enterraré desnudo
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.