Las emociones y el último adiós || Emotions and the last goodbye [Esp - Eng]

in Emotions & Feelings7 months ago (edited)

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En general, las despedidas suelen perturbar nuestras hormonas, afortunadamente, la mayoría de las veces, nos afloran las hormonas de la felicidad, como por ejemplo una despedida para salir de vacaciones, o una despedida de soltera, entre otras circunstancias. En otros casos, surgen las hormonas de la tristeza y estas últimas con más fuerza, cuando literalmente se trata del último adiós, aquella despedida que indefectiblemente no tiene vuelta atrás y es precisamente a esta a la que voy a referirme en esta publicación.

Uno de estos adioses que producen profunda tristeza, fue el que me tocó dar este fin de semana, cuando, por segunda vez en este año, acudí al Cementerio del Este, ubicado en Caracas, Venezuela. En la ocasión de despedir a una buena amiga.

Cada persona tiene su manera de tomarse esta situación, a mí particularmente me ha costado mucho aceptar la existencia de la muerte, al punto que durante muchos años dejé de asistir a innumerables despedidas de esta naturaleza, porque era tal mi afectación que me sumergía en un largo e interminable periodo de duelo del que me costaba mucho esfuerzo salir.

La decisión de dejar de asistir a asuntos fúnebres, también me contrariaba emocionalmente, a sabiendas de la importancia que tiene el acompañamiento de los dolientes, en ese duro momento. El hecho de no poder asistir me dejaba con un sentimiento de culpabilidad, por no poder ofrecer ni un consuelo. Pero no me quedó otra alternativa que darle prioridad, a mi situación emocional y al daño que eso me producía, consciente de que si bien mi presencia sería importante, no se trataba de la única persona que estaría allí, normalmente muchas otras personas asisten a los velatorios.

De esta manera tuve un largo periodo de sosiego, durante el cual estuve internamente trabajando el tema de la muerte, de la aceptación de la misma como algo natural y de la preparación espiritual para estar en capacidad de asistir a actos fúnebres, con el convencimiento que iba a superar esta situación y poder acompañar a mis seres queridos cuando tuvieran que pasar por esto.

Poco a poco lo he ido superando y al día de hoy he podido asistir a varios funerales sin que se haya producido en mí el fuerte impacto que anteriormente me ocasionaban.

Ciertamente, este fin de semana estuve en el cementerio, con mucha serenidad y respeto para despedir a mi amiga, con la satisfacción de haber cumplido con ella, al haber acompañado a sus hijos en esa dura despedida, cuando tanto lo necesitaban.

Así que al salir de la capilla del cementerio, respiré profundo, dirigí la mirada a hacia la panorámica, cuya fotografía más adelante les muestro. Con el objeto de despedirme de mi amiga con un profundo agradecimiento por todo lo compartido y por haber tenido la fortuna de haberla conocido. De esta manera di por cerrado este capítulo de mi vida y me retiré junto a mi familia del cementerio.

Hacer esta publicación también representa, para mí, un paso más en la aceptación de la muerte como algo natural en nuestra vida, por el hecho de que hoy mismo he podido sentarme a escribir estas líneas, sin tener que hacer un esfuerzo extraordinario para comentarles acerca de esta experiencia.

Por ahora, me despido hasta una nueva oportunidad, agradeciendo el hecho de que hayan llegado hasta aquí y con la esperanza de que esta publicación haya servido de reflexión. Chao, chao.

In general, farewells tend to disturb our hormones, fortunately, most of the time, the hormones of happiness emerge, such as a farewell to go on vacation, or a bachelorette party, among other circumstances. In other cases, the hormones of sadness arise and the latter with more force, when it is literally the last goodbye, that farewell that inevitably has no turning back and it is precisely this that I am going to refer to in this publication.

One of these goodbyes that produces deep sadness was the one I had to give this weekend, when, for the second time this year, I went to the Eastern Cemetery, located in Caracas, Venezuela. On the occasion of saying goodbye to a good friend.

Each person has their own way of taking this situation, it has been particularly difficult for me to accept the existence of death, to the point that for many years I stopped attending innumerable farewells of this nature, because my affectation was such that it plunged me into a long and interminable period of mourning that cost me a lot of effort to get out of.

The decision to stop attending funerals also emotionally upset me, aware of the importance of accompanying the grieving in that difficult moment, the fact of not being able to attend left me with a feeling of guilt, for not being able to offer any consolation. But I had to give priority, to my emotional situation and to the damage that it caused me, aware that although my presence would be important, it was not about the only person who would be there, usually many other people attend wakes.


In this way I had a long period of calm, during which I was internally working on the issue of death, the acceptance of it as something natural and the spiritual preparation to be able to attend funerals, with the conviction that I was going to overcome this situation and be able to accompany my loved ones when they had to go through this.

Little by little I have overcome it and today I have been able to attend several funerals without the strong impact that previously exercised on me.

Certainly, this weekend I was in the cemetery, to say goodbye to my friend, with much serenity and respect. With the satisfaction of having fulfilled with her, of having accompanied her children in that hard goodbye, when they needed it so much.

So when I left the cemetery chapel, I took a deep breath, looked at the panoramic view, whose photograph I will show you later. In order to say goodbye to my friend with deep gratitude for everything shared and for having been fortunate to have met her, I thus closed this chapter of my life and left the cemetery with my family.


Making this publication also represents, for me, another step in the acceptance of death as something natural in our lives, because today I have been able to sit down and write these lines, without having to make an extraordinary effort to tell you about this experience.

From here I say goodbye to a new opportunity, thanking the fact that you have come this far and hoping that this publication has served as a reflection. Bye bye.


Translated and formatted with Hive Translator by @noakmilo.

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Vista de El Llanito, parroquia Petare,Caracas, Venezuela, desde el Cementerio del Este

View of El Llanito, Petare parish, Caracas, Venezuela, from the Eastern Cemetery

Fotografía de mi propiedad, tomada con un celular Samsung A03

Photograph of my property, taken with a Samsung A03 cell phone


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By @ylich

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La muerte, sea de una persona mayor o no, afecta significativamente a los demás. Nadie puede prepararse para su llegada. Es un enemigo muy cruel. Gracias por compartir tus sentimientos y emociones sobre este tema, y cómo das ese adiós en tu caso.

¡Hola @victoraraguayan1! Gracias por comentar y haber visitado mi publicación. La muerte es un tema bastante delicado y difícil de aceptar, por todo lo que ella significa y sobre todo cuando se trata de personas muy queridas y cercanas a uno.