Hi, Felix.
Yes, even I'm surprised. Ha, ha, ha. You know, now that you mention falling asleep on hot afternoons, I don't remember ever falling asleep in class (in elementary and high school), and mind you, it gets just as hot in Cabimas as it does in Cumaná. So hot, in fact, that at midday you could fry an egg on the hood of a car.
Let's see if I can keep up the writing pace. In the meantime, I'm very happy to read your comments.
Greetings, my friend.
Hola, Félix.
Sí, hasta yo mismo me sorprendo. Ja, ja, ja. Sabes, ahora que comentas lo de quedarse dormido en las tardes de calor. No recuerdo haberme dormido en clase (en primaria y secundaria), y conste que en Cabimas hace tanto calor como en Cumaná. Tal es así que, al mediodía, uno podría freír un huevo sobre el capó de un vehículo.
Vamos a ver si mantengo el ritmo de escritura. Mientras tanto, me alegró mucho de leer tus comentarios.
Saludos, mi amigo.
Aunque nunca he pisado el Zulia, he tenido noticias acerca de la intensidad con que calienta el sol. Pero que conste que la primaria la cursé en Madrid, España, donde en verano, como aquí en Argentina, hay días que dejan en pena al trópico; por fortuna, son pocos. Nada como la primavera de los Altos Mirandinos sin frío ni calor.
Un abrazo @janaveda.
Sí, los extremos de las estaciones sobrepasan los climas cálidos. Imagino los desiertos en las zonas templadas: si no te mueres de calor al mediodía, te congelas a medianoche.
Por fortuna, como bien dices, yo vivo en una primavera continua, donde si hace frío, una chaqueta acolchada es suficiente, y si el calor apenas se siente, basta con abrir la ventana. ¡Qué más podría pedir!
Feliz tarde, Félix.