Te leo y el sabor del café con leche que preparaba mi padre me viene a la boca. Las rupturas de cualquier tipo duelen y siempre dejan ese sabor amargo, pero la vida continúa. En mi caso, mi padre nos dejó su casa, pero dejó siempre quedó la añoranza. Mi primera mudanza fue cuando me casé.
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Ah mira esa es una experiencia desde otra perspectiva. Gracias ❤