Amo esa sonrisa de Manuela, porque muestra esa gratitud en medio de dolor y el malestar.
Y quién no sonreiría con una abuela consentidora, una madre y un padre entregados, una comunidad atenta y pendiente de cada detalle del proceso, y lo mejor, todo eso acompañado de las ricas empanadas de la abu.
Saludos.