Así es Manu, ya esto rebasó todos los límites de la amistad, de la lógica y de todo. Ya veré la manera de poder arreglar todo este desastre que me dejó. Te juro que cuando vi el depósito me entraron unas ganas horribles de llorar por la impotencia, por sentirme tan estúpida al haber pensado que iba a cuidar ese espacio. Y me duele mi hijo, no sabía que sentía tanto resentimiento por Daniel.
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