Huellas Que Marcan Corazones

in Holos&Lotus27 days ago

¿Puede existir en la vida una experiencia más devastadora que esta?

Primeramente, ¡hola!, espero de todo corazón que estén pasando un maravilloso mes y una excelente semana. Hoy, hoy más que compartir un sentimiento, un conocimiento, quiero compartir con ustedes una realidad, la persona que se atrevió a sincerarse conmigo me dejó contar algo de su historia, mas no su nombre; lo respeto, porque a veces no necesitamos saber quién es la persona que necesita ayuda, sino más bien entender que esa persona necesita ayuda.

El abandono no es la ausencia física, de una figura importante en nuestras vidas, es ir más allá de la simple acción de comprender, saber o conocer; en la persona implicada es una herida emocional que deja huellas, el miedo al abandono con los años se convierte en un compañero, un guía inseparable, un moldeador de relaciones y de cómo se observa el mundo, hay muchos tipos de abandono, no obstante, cuando este inicia en la niñez aquella persona que conocíamos muy dulce y espontánea, suele cambiar en ciertas cosas, hay quienes se vuelven sensible a las críticas y desarrollan baja autoestima, un niño que es abandonado por uno de sus padres puede asimilar esa experiencia, como un reflejo de sí se merece ser tratado con respeto o si en realidad es una persona valiosa; los niños no comprenden que el abandono de uno de sus padres se debe a una de decisión de adultos, no obstante, piensan que hay algo malo en ellos, e inician su pensar constante de que por eso malo que tienen, terminaron en esa situación de abandono, este es un pensamiento distorsionado, el cual contribuye al comportamiento en la edad adulta, dichos comportamientos son muy difíciles de modelar.

Más que una experiencia, el miedo a ser abandonados puede evidenciarse de diferentes formas, ¿a quién culpamos?, cuando investigamos y conocemos todas las versiones de la historia, sin importar de que todos sean o no inocentes, igual hay culpables, un niño o niña abandonado el cual ha sido dejado a cargo de algún familiar o conocido puede desarrollar ansiedad constante, misma que ocurre por el constante pensamiento de creer que si sus padres los dejaron, las personas responsables de ellos en la actualidad, también los va a abandonar; pocas son las veces que se menciona, pero, se habla de una ansiedad que lleva a apegos excesivos, no es culpa del infante aferrarse tan fuerte a la persona que lo cuida, solo tiene miedo que en un abrir y cerrar de ojos esa persona también pase por la puerta y nunca regrese.

El abandono infantil limita la expresión de las emociones o necesidades, se evita a toda costa el rechazo o la ira de quienes les rodea, hablamos de niños que crecen en el silencio, aunque hablen, alguien que no pide, que no molesta por miedo a incomodar, que no pregunta, que, aunque esté presente, está ausente de su entorno, no se comunica, o se comunica muy poco para no preocupar o molestar, además es una persona emocionalmente insegura a raíz del miedo.

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Estos niños abandonados crecen, ellos no se congelan o desaparecen, como quizás lo quiso alguno de sus padres cuando desaparecieron de su vida, no es culpar a nadie, como lo dijo mi amiga: — sus problemas tendrían en ese momento, y por bien o mal, abandonarme, fue liberador para ellos, a pesar del trauma y del dolor, fue lo mejor para mí, no puedo culparlos, porque quizás mi #vida no hubiese tenido las oportunidades que se me presentaron en su debido momento.

Los niños crecen y la adolescencia no se queda atrás; casi nadie cuenta lo difícil que es formar relaciones saludables, la desconfianza es un rasgo que no se queda detrás limita la creación de vínculos significativos, el abandono siembra la duda, se duda si se puede creer o confiar en personas que no sean amigos o conocidos, se evita casi siempre conocer personas nuevas, por miedo a ser lastimados, por eso es común ver jóvenes aislados.

Saben, la forma de crianza tras el abandono determinará la forma de ser de la persona abandonada, el que crece en un hogar amoroso, comprensivo, estable y empático, crece con una autoestima muy saludable y con habilidades sociales adecuadas, mientras que, cuando los cuidadores no brindan el apoyo emocional suficiente, la persona crece insegura y con una gran carga emocional, la mayoría negativas, embargados por la preocupación, sintiéndose incomprendidos, esto lleva a un círculo de dolor, también abandono, ya sea él hacia los demás o al contrario.

De la niñez, a la adolescencia y posteriormente a la adultez, la persona abandonada suele cargar un comportamiento difícil de cambiar e incluso difícil de identificar, a veces no es malo, son personas extremadamente independientes, evitan a toda costa la intimidad con amigos, familiares o parejas porque, aunque pasen los años temen ser lastimados como les ocurrió la primera vez, pocas son las personas que se convierten en dependientes emocionales, que buscan constantemente ser aceptados o amores a medias que llenen un vacío que es muy difícil de rellenar, por esto es que a veces es frecuente, pero no sano, observar personas en relaciones tóxicas, en las cuales repiten el patrón de abandono y rechazo.

¡Miedo al abandono!, es fácil decirlo y tan desgarrador que es sentirlo, puede llegar a afectar la percepción de la realidad, muchos abandonados tienen dificultades para creer en el verdadero amor, suelen cuestionar las intenciones de las personas que los rodean, suelen interpretar gestos amables como actos de manipulación o engaño, la desconfianza lleva a conflictos, y los conflictos al abandono, un ciclo incansable que amerita ayuda profesional, el primer paso, cuando se está pasando por este tipo de dolor, es reconocer que se está sufriendo, por algo que aconteció en el pasado, ir a terapia es reparador, se exploran las heridas, no es fácil no sales ileso, pero, aprendes a construir relaciones sanas basadas en la confianza y la comunicación, cuando se tiene apoyo no siempre de un profesional, pero, cuando se tiene ayuda se aprende a hacerle frente al miedo y comenzar a creer, más que en las personas en uno mismo.

Qué paso no sé, cada quien es responsable de sus actos, un niño abandonado crece con un trauma, a veces no todos crecen con el mismo, mas que el sentimiento de abandono, la culpa es lo que carcome su ser, son felices, no obstante, necesitan saber el porqué de su abandono, y sin importar lo que paso, continúan, se dan un tiempo, aprender a seguir sus vidas, perdonan porque si hay algo que pesa mas que el abandono, es la rabia, para ti, para mi y para mi amiga, nunca es tarde para volver a creer, sentir o amar, primero tu y una vez que hayas sanado luego tu entorno.

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Por fortuna existen herramientas para trata estos casos, siendo el mas importante ser consciente de lo que sucede, mirarlo, aceptarlo y sanar, poner todo en orden para comenzar.

Estoy muy de acuerdo con usted, mi querida @aguamiel, el primer paso es aceptar, la vida nos coloca tantas pruebas, y solo nosotros decidimos qué hacer con el tiempo prestado para vivir la vida.
Saludos.