
Saludos. La amiga @charjaim en su columna para la comunidad @holos-lotus nos deja la invitación a reflexionar sobre nuestras diferentes experiencias con la culpa. Les comento…
Al leer la iniciativa inmediatamente me vino a la mente un episodio de la infancia, en el que quizá fuese mi primera experiencia con la culpa. Por ese entonces tendría unos siete años, una edad en la que algunos niños ya vamos teniendo conciencia de lo que está bien y de lo que no lo está.
Recuerdo que estábamos reunidos un grupo de niños y niñas, en total unos cinco, más o menos de la misma edad, quizá si había alguno más grande no pasaría de los nueve años, creo que todos estábamos entre los siete y los ocho, yo probablemente era uno de los más pequeños.
Nos encontrábamos hablando tranquilamente sentados en la acera de la vereda, detrás de nosotros se alzaba una pequeña cerca compuesta por matas de cayena recortadas, la cerca apenas superaba el metro de altura, era más baja que todos los niños que estábamos allí.

De pronto uno de los niños se dio cuenta que algo se movía dentro de las matas, sin duda que debía ser algún tipo de animal relativamente pequeño puesto que el movimiento era muy sutil, había que prestar atención para darse cuenta que en realidad algo se estaba moviendo dentro.
Ante esa novedad los niños no salieron corriendo, como era lo normal en un evento inesperado en el que no se sabía qué podía estar allí. Sin embargo, la respuesta de los niños fue distinta, como si hubiesen recibido una orden todos buscaron palos en los alrededores y se armaron con ellos, luego se pusieron todos frente a las matas, ocuparon todos los espacios y comenzaron a golpear indiscriminadamente. Sea lo que fuese lo que estaba dentro comenzó a moverse con más rapidez, tratando de esquivar la andanada de palos que estaban lloviendo sobre esa cerca de cayenas.
Luego de unos minutos, una pequeña cara con la nariz sangrante asomó por una rendija de la cerca, se trataba de un pequeño gato. La mayoría de los niños dejaron de golpear pero uno o dos se mantuvieron repartiendo golpes hasta que de pronto el gatico cayó al suelo con la cara totalmente ensangrentada. Al verlo así, en aquel lamentable estado, los niños soltaron los palos y salieron corriendo hacia sus casas, seguramente que fue en ese momento cuando tomaron conciencia del mal que habían hecho.
Yo me quedé unos minutos más viendo como el animalito se iba caminando penosamente hacia el fondo de la vereda dejando un rastro de sangre en el suelo...

Fue en ese momento cuando sentí por primera vez una gran sensación de culpa. Y aunque no fui de los niños que golpearon porque me dio miedo hacerlo por no saber qué me podía esperar dentro de las matas, sentí que pude hacer algo para evitar que los otros golpearan y golpearan. Sin embargo, me dejé llevar por las circunstancias, no hice nada, actué por omisión, me quedé como un testigo mudo de un acontecimiento que al final acabó muy mal.
Ese episodio lo he recordado muchas veces a lo largo del tiempo, todavía me produce pena pensar en aquellas cosas. Y aunque estoy consciente de la inutilidad de volver a ese momento, el recuerdo aflora en momentos como este cuando una invitación a buscar en la memoria me retorna a esa etapa de la vida.
En diferentes momentos y en otras circunstancias he tenido otros encuentros con la culpa y hasta me he reconocido tratando de traspasársela a otros. A veces pienso que sentir un poco de culpa no es totalmente negativo, puede servirnos como un recordatorio para prevenir algún evento futuro. Pero quedarnos pegados en la culpa también nos puede paralizar y nos puede limitar la posibilidad de encontrar salidas alternativas. Sin duda que este es uno de esos sentimientos con los que debemos tener cuidado…
Gracias por tu tiempo.

.jpg)
Greetings. Our friend @charjaim, in her column for the @holos-lotus community, invites us to reflect on our different experiences with guilt. Here's what she says...
When I read about the initiative, an episode from my childhood immediately came to mind, which was perhaps my first experience with guilt. I was about seven years old at the time, an age when some children are already becoming aware of what is right and what is wrong.
I remember that a group of boys and girls, about five in total, were gathered together, all around the same age. Perhaps there was one who was a little older, but he couldn't have been more than nine. I think we were all between seven and eight, and I was probably one of the youngest.
We were sitting quietly on the sidewalk, talking. Behind us was a small fence made of trimmed cayenne bushes. The fence was barely over a meter high, shorter than all of us children.

Suddenly, one of the children noticed something moving inside the bushes. It must have been some kind of relatively small animal, as the movement was very subtle. You had to pay close attention to realize that something was actually moving inside.
Faced with this novelty, the children did not run away, as would normally be expected in an unexpected event where no one knew what might be there. However, the children's response was different. As if they had received an order, they all looked for sticks in the surrounding area and armed themselves with them. Then they all stood in front of the bushes, occupied all the spaces, and began to strike indiscriminately. Whatever was inside began to move more quickly, trying to dodge the barrage of sticks that were raining down on the cayenne fence.
After a few minutes, a small face with a bleeding nose peeked through a crack in the fence. It was a little cat. Most of the children stopped hitting it, but one or two continued to strike it until suddenly the kitten fell to the ground with its face completely covered in blood. Seeing it in such a pitiful state, the children dropped their sticks and ran home, surely realizing at that moment the harm they had done.
I stayed a few more minutes watching the little animal walk painfully to the end of the path, leaving a trail of blood on the ground...

It was at that moment that I felt a great sense of guilt for the first time. And although I was not one of the children who hit it because I was afraid to do so, not knowing what might be waiting for me in the bushes, I felt that I could have done something to stop the others from hitting and hitting it. However, I let myself be carried away by the circumstances, I did nothing, I acted by omission, I remained a silent witness to an event that ultimately ended very badly.
I have remembered that episode many times over the years, and it still pains me to think about those things. And although I am aware of the futility of returning to that moment, the memory surfaces at times like this when an invitation to search my memory takes me back to that stage of my life.
At different times and in other circumstances, I have had other encounters with guilt and have even recognized myself trying to pass it on to others. Sometimes I think that feeling a little guilt is not entirely negative; it can serve as a reminder to prevent some future event. But getting stuck in guilt can also paralyze us and limit our ability to find alternative solutions. Without a doubt, this is one of those feelings we must be careful with...
Thank you for your time.
Translated with DeepL.com (free version).








Comunidad Be Entrepreneur

Hola, @irvinc, el no hacer nada ante una situación, que nos resulta injusta de verdad que nos produce culpa y no es por justificar, pero ¿realmente podemos ser salvadores ante cada situación injusta?
Saludos
Uno se queda con la duda de si pudo hacer algo. Claro, no siempre se puede intervenir, son muchas las situaciones que ameritan una atención. Gracias por pasar y comentar querida @damarysvibra. Un fuerte abrazo.
Hola mi estimado @irvinc yo quedé en shock cuando leí que era un gatito al que cayeron a palo tus amiguitos, pobrecito y me imagino como te sentiste y que aún lo recuerdes con la misma culpa, no por haberle golpeado, si no, por no haberlo impedido. Pero te sirvió de experiencia para nuevas vivencias, aunque aún lo recuerdes con pesar. Dios le bendiga 🙏
Sí, todas esas experiencias, por malas que sean, siempre dejan alguna enseñanza. Gracias por pasar y comentar estimada @cochanet. Un fuerte abrazo.
A veces me pregunto si dejamos de hacer algo porque ya sabemos que no dará resultados o por comodidad.
Pero también ercuerdo eventos que he vivido y que han generado culpa, en los cuales no he reaccionado por ignorancia.
Me ha guistado esta llamada de atención, @irvinc
Gracias por tus posts tan reales y espejos.
Un abrazo inmenso.
Me alegra que te haya gustado la publicación. Creo que a medida que la sociedad se ha vuelto compleja ha ganado terreno la indiferencia. Muchos no actúan aún pudiendolo hacer. Gracias por pasar y comentar querido @emiliorios. Un fuerte abrazo desde Maracay.
Gracias, mi apreciado @irvinc