Construir una positiva reputación crea tiempo, destruirla, solo un instante. Recuerdo que en mi infancia robaron un dinero a la maestra y culparon a un niño. El niño lloró mucho y dijo que no había sido, luego más nunca volvió a clase. A veces nuestras palabras o acciones repercuten tan negativamente en otras personas que casi que las eliminamos. Las palabras son tan poderosas que más que destruir, deberíamos utilizarlas para construir. Bonito domingo, amiga
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Gracias, amiga. La escuela suele ser perversa, siempre lo ha sido, la mayoría de los traumas se forman allí.
Abrazo y salud.