¡Qué lindo que hayas viajado conmigo a esa casa! Me conmueve saber que te emocionaste; creo que cuando escribimos desde el corazón, las memorias de otros también se despiertan. Los abuelos y los padres nos dejan perfumes que nunca se borran, y compartir ese 'maíz asado' con ustedes es lo que hace que escribir valga la pena. Gracias por detenerte a leer y por compartir un trocito de tu historia conmigo.
¡Un gran abrazo!