¡Exactamente!
Lo has descrito a la perfección: esa es la "sabrosura" de decidir sin presiones. Creo que cuando uno se convierte en un buen anfitrión de su propia vida, solo deja entrar a quien sepa apreciar ese orden y esa paz. Confío plenamente en que, si llega alguien, será un reflejo de ese respeto por el tiempo y las motivaciones del otro.
¡Un gran saludo y gracias por pasar a leer!