¡Male, qué hermosas palabras! Es verdad, en aquel momento uno no entiende el "para qué" de tanto dolor, pero hoy veo que cada palabra hiriente fue, sin querer, un ladrillo para construir esta resiliencia que tengo ahora.
Me hace muy feliz saber que me acompañas en esta reflexión y que valoras el camino que me trajo hasta aquí.
Gracias por estar siempre y por ese abrazo que recibo con todo el cariño. ¡Te quiero mucho, un besote! 🥰🙌