Tienes toda la razón, y esa es justo la parte que más asusta. Nos estamos volviendo tan eficientes en evitar el conflicto, el desorden y la incomodidad del otro, que preferimos la falsa perfección de una pantalla donde nadie te discute, nadie te interrumpe a destiempo y nadie te despeina la paciencia. La inteligencia artificial no te exige empatía real; te da la respuesta pulida, educada y a la carta.
El problema es que las personas reales a veces somos espinosas, temperamentales, a veces frías y otras veces demasiado intensas. Si empezamos a sustituir el roce humano por un simulacro seguro, nos vamos a terminar quedando con un ecosistema emocional de plástico. Las relaciones duelen y cuestan trabajo, pero es en esa imperfección donde de verdad ocurre la vida.
Gracias a ti por abrir esta rendija de reflexión @emiliorios.
¡Un abrazo grande!
Gracias a tí, @purrix