
Y ayer buscaste el alma mía
y encontraste menesteres, muchos sin terminar
y otros durmiendo a pleno día.
Ya no vuelvo a prometer nada,
es una mentira que se perpetúa
fuiste la fe que no perdura
y la verdad que no esperaba.
Volteaste mis placeres
y me diste devociones
extraño mis amaneceres
echo de menos mi soledad...
... Y su desorden.
Puedes marcharte,
ya no lloraré, es lo bueno de la melancolía
te quita la tristeza del ayer
y la convierte en la de todos los días...
Y volveré a mi paciencia
a mi conformidad inmaculada
con mis secretos y su obediencia,
y mi frustración disimulada.
No me diste nada, yo nada te debo
te agradezco la ironía a destiempo
y la mala praxis a mi calma
hay veces que es necesario saber
que somos más que sangre y tenemos alma...

Gracias
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