¡Hola, Syllem!
Qué buena lectura para este rato. Totalmente de acuerdo en que la vida no viene con manual ni garantías, y aunque a mí también me da cierta paz tener las cosas organizadas y un mapa más o menos trazado, la realidad siempre se encarga de recordarnos que hay que saber improvisar. Al final, como bien dices, el verdadero músculo se hace cuando te toca arrancar de nuevo con todo lo aprendido.
Me encantó cómo abordaste el tema de soltar el control y confiar.
¡Gracias por compartir esto por aquí! ✨✨
Uff, tal cual amiga, pero con los años entendemos que esos tropiezos también son parte de la vida, aprendemos a confiar en el proceso y, como bien dices, también aprendemos a improvisar, a seguir adelante a pesar de todo, cada vez con más fuerza.
Aún estoy aprendiendo a soltar, porque pienso que hay una delgada línea entre hacer lo necesario para que las cosas sucedan y desgastarme en cosas que no están bajo mi control. Tengo que pensarlo muy bien antes de soltar algo, tengo que sentir que hice todo lo que estaba a mi alcance. Sólo así puedo soltar en paz.
Un gran abrazo amiga, me alegra mucho saber que te han gustado estas letras.