


Somos gestados con la inconsciencia de nuestro yo, sencillamente bajo la oscuridad de lo inesperado ante la existencia, en el regazo del ser más puro en la tierra, despertamos con la cara frente a una luz desconocida que nos indica el inicio de vueltas con 365 días por superar y dónde cada comienzo es motivo de alegría para vivir.
Iniciamos la bitácora existencial aprendiendo como debemos movernos, alimentarnos y sobre todo conociendo el entorno con la compañía de los aciertos y desaciertos que nos inspiran a seguir descubriendo como acrecentar nuestra cognición, mientras el dèjá vu nos atrapa con vidas pasadas pero aún así no perdemos el rumbo para llegar a dónde la firmeza nos promete grandes desafíos por cumplir para tener éxito.
Así vamos con el tiempo aprendiendo a vencer el miedo, trabajando con determinación envueltos en aspectos dolorosos que serán parte de nuestra historia pero que nos enseñan a detectar los elementos relevantes para vivir, estableciendo conexiones con personas que nos permitirán fortalecer nuestro autoconcepto e identidad y que sin duda van a posibilitar descubrimiento de quiénes somos.
En la bitácora existencial vamos contrayendo lazos emocionales transitorios y otros que persisten a lo largo de la vida, esos sin duda serán el maestro que nadie podrá reemplazar porque forman parte de nuestra escencia y por ende de nuestro equilibrio para sentir.

Luego iniciamos la fase de lucha por la supervivencia en la cadena evolutiva donde indudablemente la fuerza forma parte de ella, quiénes no están dispuestos a batallar por obtener un lugar dentro de la línea para vivir sencillamente quedarán sepultados con su poca lucha o simplemente serán parte de constantes tristezas e irremediables derrotas.
Es una batalla contra reloj dónde debemos formarnos para poder ocupar un puesto en una sociedad que envuelve con su estigma a quiénes no cree capaz o dignos de entrar en la cadena de supervivencia dónde el más apto es quién puede lograr grandes azañas.

Tras iniciar una existencia a ciegas y haber obtenido con el paso de los años un mapa para un plan de trabajo que nos lleve a la felicidad, miramos el reloj y nos damos cuenta que el tiempo se acaba y bajo los paradigmas sociales debemos procrear, independizarnos y sobre todo monetizarnos para poder impulsar una vida próspera que no vaya marcada por los señalamientos de quiénes nos recordarán cada fracaso.
En este punto será probada nuestra valentía, conocimientos, equilibrio emocional y sobre todo cuánto hemos madurado y solo nuestra capacidad podrá impulsarnos a la autorealización.


El tiempo se detiene nuestra piel nos recuerda que el reloj a marcado las horas necesarias en nuestra existencia sencillamente hemos llegado al final del camino donde solamente los buenos recuerdos y la satisfacción de lo que hemos logrado será lo que nos permitirá tener una vejez feliz.
sólo nos queda disfrutar los pocos días que la vida nos regala felicidad y cargando en nuestra conciencia los errores tristezas alegrías de cada vuelta al sol desde el momento en que la luz del nacimiento ilumino nuestro rostro.

Sencillamente me pareció genial la idea de participar en esta fantástica y muy reflexiva dinámica de @hivemexico donde no solamente se trata de ponernos contracara en relación a cómo pasa la vida a lo largo de los años
puedo aseverar que a mi edad he vivido bastante es sufrido poco he aprendido mucho me he preparado cada día para continuar y sobre todo no pierdo la esperanza de llegar a una vejez tranquila dónde el mejor café sea la satisfacción.
Invitó a participar en este reto de reflexión y creación a @kelania @lolysacc para que puedan transmitir como ven la vida al paso de los años.

Fotografías son de mi propiedad, Barnner y separadores editados en canva.
Nos vemos en mi próxima publicación.
Tengan un feliz día.