Ahí estaba yo, sintiéndome libre, libre después de un largo tiempo. Me sentí
como un pajarito que enjaularon y después dejaron libre, siento que en cierto
punto encontré mi libertad. El hecho de salir y estar relacionándote con más
personas te cambia de alguna manera, y ya yo de alguna forma me había pedido
a mí misma relacionarme con más personas, aunque se me da fatal relacionarme
con los demás.

Pero ahí me encontraba yo, en la azotea oscura de un edificio con tres personas más en la misma sincronía que yo, libres así sea por un omento de aquello que nos atrapa o que nos atrapó. Disfrutando de aquellas cervezas que bebimos en esa tasca, después de bailar un rato y reír hasta sin parar. Saliendo de ahí para seguir deambulando por la calle, hablando de aquellos temas que pensamos más en tocar cuando estamos sobrios, somos más valientes cuando estamos inhibidos con alcohol “disfrutando la vida”, y me sentí libre otra ve, porque tenía mucho tiempo de esta manera y de alguna forma me lo merecía.

Entre arrebatos llegamos a aquella azotea oscura, solo iluminadas la extensa ventana que ahí se hallaba. Con los ojos cerrados, sintiendo la música, las vibraciones, la energía; sintiendo la brisa fría rozar nuestras pieles mientras nosotros seguíamos un poco desconectados de todos. Porqué estamos desconectados de todos, solo éramos nosotros en nuestra propia burbuja.
Pero todo termina, el amanecer sin atrasos llega imponente, El astro rey diciendo presente, las personas moviéndose para seguir sus vidas esas mañanas, y entre ellos nosotros, la chispa nunca se agotó, pero nuestra burbuja explotó, y aunque volvimos a la realidad, volvimos libres.

Pero ahí me encontraba yo, en la azotea oscura de un edificio con tres personas más en la misma sincronía que yo, libres así sea por un omento de aquello que nos atrapa o que nos atrapó. Disfrutando de aquellas cervezas que bebimos en esa tasca, después de bailar un rato y reír hasta sin parar. Saliendo de ahí para seguir deambulando por la calle, hablando de aquellos temas que pensamos más en tocar cuando estamos sobrios, somos más valientes cuando estamos inhibidos con alcohol “disfrutando la vida”, y me sentí libre otra ve, porque tenía mucho tiempo de esta manera y de alguna forma me lo merecía.

Entre arrebatos llegamos a aquella azotea oscura, solo iluminadas la extensa ventana que ahí se hallaba. Con los ojos cerrados, sintiendo la música, las vibraciones, la energía; sintiendo la brisa fría rozar nuestras pieles mientras nosotros seguíamos un poco desconectados de todos. Porqué estamos desconectados de todos, solo éramos nosotros en nuestra propia burbuja.
Pero todo termina, el amanecer sin atrasos llega imponente, El astro rey diciendo presente, las personas moviéndose para seguir sus vidas esas mañanas, y entre ellos nosotros, la chispa nunca se agotó, pero nuestra burbuja explotó, y aunque volvimos a la realidad, volvimos libres.

Me recuerda a una canción. Linda forma de escribir.