El vendedor de diarios - Obra en un acto

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Se abre el telón

 

El escenario es una plaza, es de madrugada, en el banco de la misma, uan mujer atractiva lee un diario.

Se acerca un hombre vendiendo periódicos

 .

ÉL: Diarios... diarios... (la observa detenidamente)... Diar... ios... Qué mujer! Diarios... Diarios de la mañana... Sexta... (ella prosigue en lo suyo sin prestarle importancia)... Grandes noticias, grandes... con el asalto al basural... Grandes noticias, grandes catástrofes... Grandes chicas Perdón, señorita, no quise decirlo! ¿Me oyó? Diarios ¿No quiere comprarme un diario?... ¡Qué piernas!... Perdóneme nuevamente; de cualquier manera no sé si me escucha, aunque debiera hacerlo, tendría que hacerlo, si bien yo soy culpable por haberme desbordado... ¿Me permite? (se sienta junto a ella, que ha seguido ignorándolo) Yo pienso que no debería ser así... Me refiero a la incomprensión... Porque usted no me comprende... No sé si me explico, pero hay algo así como una falta de reconocimiento... Sí, sí, es una falta de reconocimiento; me refiero a las condiciones de uno, a mis condiciones como ser humano. Bueno, usted lee y no me escucha, o no quiere escucharme, pero piense en que quizás sea usted la más perjudicada al no enterarse de mis cosas, todo eso al margen de que me quiera acos... perdóneme otra vez... Comenzaré de nuevo. Dejando eso de lado, lo de la acostada, que es una insignificancia, le decía, ¿qué puede pensar usted de mí? Se iría de aquí… Llegaría a su casa, digo, si no se produce la acos... bueno, la otra cosa, y en su casa, en algún momento, quizá sin darse cuenta, recuerde que alguien se le cruzó y quería decirle algo que usted no escuchó y quizá también la obligue a pensar si usted procedió con justicia, si es justo y lógico que a uno no se lo valore... ¿La aburro?

ELLA: ¿Cómo dice?

ÉL: Pregunto si la aburro

ELLA: No; ¿Y ahora?

ÉL: ¿Ahora?

ELLA: Le estoy preguntando la hora.

ÉL: ¡Ah! ¡La hora!... La hora (busca con esmero su reloj por todos sus bolsillos; finalmente lo encuentra)... No alcanzo a ver bien... Las tres de la mañana... ¿Se le hace tarde?

ELLA: Tengo tiempo

ÉL: Ah! Qué bien; hace un rato le decía...

ELLA: ¿No sabe si por aquí pasa algún vendedor de diarios?

ÉL: ¿Cómo me pregunta eso?

ELLA: ¿Tiene algo de malo?

ÉL: ¿No se fijó?

ELLA: ¿Qué cosa?

ÉL: Yo, yo soy un vendedor de diarios.

ELLA: (se ríe) Ah! Muy gracioso!

ÉL: No es broma; aquí están mis diarios

ELLA: ¿Y piensa que eso es suficiente prueba?

ÉL: Bueno, en primera instancia...

ELLA: Las cosas que son capaces de inventar con tal de que una los escuche

ÉL: Perdóneme si recién fui un poco agresivo en mi declaración... En realidad yo no soy así... Pienso que me ayudó el hecho de que usted no me mirara.

ELLA: ¿Lo ayudó a qué?

ÉL: A decirle todas esas cosas.

ELLA: ¿Qué cosas?

ÉL: Esas que dije con el afán de seducirla

ELLA: De modo que no es vendedor de diarios...

ÉL: Si lo soy ¿qué otra cosa podría ser?

ELLA: (con despecho) Un seductor!

ÉL: ¿Me encuentra seductor?

ELLA: ¡Uno de tantos! A esta hora ya debe haber salido el periódico de la mañana... Alcáncemelo, por favor.

El: No, no lo tengo.

v
ELLA: ¡Qué contrariedad!

ÉL: ¿Está pendiente de algo?

ELLA: ¿Y me lo pregunta?!Tendría que saberlo!

ÉL: Bueno, yo...

ELLA: ¡La opinión pública se encuentra conmocionada!

ÉL: Ah, sí! Hace rato que anda así, era lo que yo quería decirle, que hay una opinión pública un tanto conmocionada, pero la individualidad de uno...

ELLA: ¡No me interesa!

ÉL: Perdóneme si soy entrometido, pero ¿qué es lo que le interesa?

ELLA: ¿No lo sospecha, siquiera?

ÉL: Sí, ya sé, debe ser la epidemia de mosquitos.

ELLA: No

ÉL: La fuga de los monos

ELLA: No, no ¿Usted no lee el diario?

ÉL: ¿El diario? Bueno, en realidad, muy por encima.

ELLA: (toma un diario y lo coloca frente a la cara de él) «El asesino de mujeres» ¡Primera plana!

ÉL: ¡Primera plana! ¿Cómo se me pudo pasar?

ELLA: De manera que no sabía! Créame que es lamentable.

ÉL: ¿Le parece?

ELLA: Por supuesto, por culpa suya, a esta hora, quizá ya haya matado a otra!

ÉL: ¿Dónde está mi culpa?

ELLA: Usted no lo nombró y no tiene ningún derecho. Si usted al acercárseme, hubiese hecho hincapié en él y me hubiese dicho: «Novedades sobre el asesino de mujeres», yo lo hubiera escuchado, y como yo, tantas otras, en cambio, así, cuántas hay que caen desprevenidas

ÉL: Quizá tenga razón, pero lo que ocurre es que a mí no me interesan esas noticias.

ELLA: Recién me hablaba de la opinión pública…

ÉL: Sí, sí, pero uno va evolucionando y trata de propagar otras noticias...

ELLA: ¡Claro! Usted debe jactarse de que lo que inquieta a la opinión pública a usted no puede asustarlo.

ÉL: No, no es así. En realidad, todo eso me asusta demasiado.

ELLA: Bueno, piense en cambio, que si logramos un tema en común, seguramente habrá de nacer algo trascendente entre nosotros y entonces usted ya no tendrá motivos para sentirse incomprendido.

ÉL: Pero ¿Es posible?! ¿Es posible lo que estoy escuchando? Es algo así cómo una declaración de amor! Es maravilloso! No, no lo puedo creer!

ELLA: Vamos, vamos, no se detenga, siga pensando en el amor...

ÉL: Amor

ELLA: ¡Amor!

ÉL: (Más embelesado) Amor...
ELLA: (En el mismo tono) Adopta diversas formas... A la mayoría las mata ahorcándolas.

ÉL: No. No. Así no

ELLA: Sí, sí, es posible!... Lo que a mí me interesa es saber qué puede sentir, qué es lo que puede imaginar acerca de él... Quiero descubrir al asesino oculto que hay en usted.

ÉL: ¿En mí?!

ELLA: Sí, dígame ¿Cómo mataría usted?

ÉL: ¿Qué está diciendo? Yo soy incapaz de matar a una mosca.

ELLA: Vamos, no sea tan modesto

Él se levanta y camina para salir del escenario, dejando los diarios en el banco

El.- (hablando en voz alta mientras se va)) Por aquí se va para la casita, locas a esta hora, no

 

Cae el telón

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Una obra interesante ya que se adentra en lo absurdo @tipu curate 2