La flor de fuego - Obra en un acto

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Se abré el telón

 

El Escenario el frente de una casa, en el final a mano derecha se encuentra un árbol de cují, en el mismo en una rama algo brilla.

Un niño de unos siete años y su madre se encuentran sentados.

 

NIÑO: Allá, donde cayó el rayo... En el cují. ¿Qué es eso tan bonito?

MADRE: ¿Qué cosa?

NIÑO: (señalando) Allá en la punta de esa rama... Parece una flor brillante de colores rojo, naranja y amarillo y blanco...

MADRE: ¡Ahhhhh!, ¡eso!... Eso se llama fuego hijo. Con el fuego podemos calentarnos del frío, cocinar y hasta para iluminarnos por la noche... pero también puede destruir todo a su paso.

HIJO: ¿Y si buscamos esa flor brillante?

MADRE: Fuego... El Fuego.

HIJO: ¿Y… si quiero jugar con ella?

MADRE: El que juega con fuego, se puede quemar.

HIJO: ¿Y si la quiero para ponerla de adorno en la casa?

MADRE: El fuego dura un tiempo, un rato.... no todo el tiempo y se apaga... Como la vida.

HIJO: ¿Y si lo pongo en la mesa o en medio dentro de la casa?

MADRE: Se puede escapar ese fuego, tremendo como tú y puede destruir toda la casa y nos quedamos sin nada después.

HIJO: Yo no quiero que perdamos nuestra casa... sólo quería jugar un rato con esa flor... es tan bonita.

MADRE: Fuego... El Fuego.

HIJO: Bueno, la flor de fuego Mami.

MADRE: ¿Y si vamos hasta el cují y vemos como se apaga quieres?

HIJO: ¡Sí!, ¡sí!, ¡vamos!

Caminan hacia el árbol y se detienen a observarlo

MADRE: Aquí estamos, vez que se va apagando de poquito a poco.

HIJO: Umm, sí, pero, la rama se está quedando como seca y oscura y muy vieja... Tiene canas.

MADRE: Eso es porque se va consumiendo, se va quemando y lo que se quema queda así... y esas canas son las cenizas... como el cabello de tu abuela.

HIJO: O sea, ¿que el fuego de abuela algún día se va a apagar?

MADRE: El de todos, hijo... el de todos.

HIJO: Pero, esa rama así, sin la flor, pierde su belleza y ya no se ve tan bonita.

MADRE: Y, sin embargo, sigue siendo la misma rama bonita del Cují. Por eso al final de todo... Todos somos como esa rama de Cují bonita... Antes que nos caiga un rayo... Nos encienda, nos convirtamos en flor de fuego brillante y nos apaguemos de poquito a poquito y quedemos secos y canosos y al final queda la rama ahí... Igual de bonita, pero de otra manera.

HIJO: ¡Yo no quiero apagarme tan rápido!

MADRE: El fuego de uno no es igual al de los demás... lo importante es cuánto puedas brillar y bailar con el viento que sopla y calentar a quien lo necesita... porque el fuego no es egoísta. Y si puedes dejar saltar una que otra chispa para que se encienda otra rama de este gran Cují y así... sin un fuego malo que destruya todo... pueda seguir brillando esa flor de fuego tan bonita que te gustó tanto.

HIJO: Bueno, pero igual, me gustaría tener para siempre esa flor de fuego brillante con colores tan bonitos conmigo.

MADRE: Todos, hijo... a todos nos gustaría... pero ese fuego, para siempre, lo tenemos adentro de nosotros y se llama Amor.

HIJO: ¿Y yo, tengo fuego de ese?

MADRE: A ver... ¿Tú quieres a tu abuela?

HIJO: De aquí al cielo, donde estará ella cuando se apague.

MADRE: Umm, ¿y a mí?

HIJO: ¡Uff, de aquí al final del mundo!

MADRE: Bueno, eso es el Amor. Y, ese es el fuego bonito que tenemos por dentro y dura para siempre, así nos apaguemos.

 

Cae el telón

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Hermosa obra y enseñanza @tipu curate 2