Mitos Médicos: ¿Afeitarse Hace que Crezcan Vellos más Gruesos?

in GEMS3 years ago

Afeitarse: ese ritual en el que todos participamos y que guarda tantas similitudes con la vida misma, consistiendo en una eterna lucha contra fuerzas frías, indiferentes y aparentemente insuperables, fuera de nuestro control y que salvo medidas extremas, normalmente resultan invencibles (como ven, todo puede sonar interesante con suficiente drama). Probablemente todos recordemos ese momento en nuestra pubertad cuando nos dimos cuenta de todo el vello nuevo que antes no estaba ahí (entre otras cosas), y nos emocionamos con la adultez venidera sin saber que lo único que trae son responsabilidades, estrés, depresión y dolor de espalda.


Pero existe una creencia común que hace que todo este acto sea aún más fútil, si cabe. Se dice que el afeitarse hará que el vello vuelva más grueso y fuerte, como si de una mala hierba se tratase, burlándose de nuestros esfuerzos por atentar en contra de nuestra peluda naturaleza. Pero, ¿de verdad nuestro cuerpo funciona así? ¿O es sólo una de tantas mentiras que tomamos como hechos, repetida por nuestras madres con la intención de que recortemos ese bigote de niño puberto que pensamos se aparenta al del mismísimo Theodore Roosevelt pero en realidad nos hace ver como un pederasta (aunque ni siquiera estemos en edad para serlo)? Quédate y descúbrelo, en:

Mitos Médicos: ¿Afeitarse Hace que Crezcan Vellos más Gruesos?



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Si nos ponemos a pensar, es curioso la cantidad de cosas que no sabemos sobre nuestro propio cuerpo. La mayoría de las personas fuera del gremio de la salud no tienen idea de cómo funcionan incluso procesos básicos como la percepción del tacto, el mantenimiento de los latidos cardíacos, o el crecimiento del cabello, y esta ignorancia es la que nos hace susceptibles a creer muchas cosas que a primera vista pueden tener sentido, pero no son más que fabricaciones pasadas de generación a generación, como el viejo mito de que no puedes bañarte luego de comer o sufrirás un embolismo. Y por supuesto, la única manera de dejar atrás estas falsas creencias es mediante el aprendizaje, y afortunadamente para ustedes, queridos lectores, yo estoy aquí para proveerlo.


Para llegar al fondo de este mito, veamos primero exactamente cómo es el proceso del crecimiento del pelo. Todo pelo individual nace de una especie de raíz llamada folículo piloso que se genera a partir de células madre, aquellas capaces de convertirse en cualquier tipo de célula que el cuerpo necesite, en una invaginación tubular normalmente ubicada en la hipodermis (la capa más profunda de la piel), aunque dependiendo del área del cuerpo en donde se ubique, el folículo puede estar implantado más superficialmente. A los lados de esta raíz están las glándulas sebáceas, productoras de una sustancia lipídica de consistencia grasosa llamada sebo, que lubrica tanto el cabello en crecimiento como la piel, y que, al verse patológicamente afectada, es la responsable de enfermedades como el acné y los quistes sebáceos. En algunas partes de la superficie corporal existe otro tipo de glándula junto las sebáceas: las glándulas sudoríparas, presentes mayormente en las axilas y la zona genital, produciendo el sudor que causa los característicos (y comúnmente desagradable) olores corporales. Además, ligadas a cada pelo individual se encuentran pequeñas fibras musculares que reciben el nombre de músculos erectores del pelo que, como su nombre lo indican, hacen que se erice el cabello cuando sentimos frío de manera repentina, o tras ciertos estímulos emocionales. Como dato curioso (que jamás tendrá algún tipo de utilidad) este mecanismo es un vestigio evolutivo de cuando la vida era más simple, éramos más peludos, y nuestras únicas preocupaciones eran mantener nuestras cuevas calientes y nuestras lanzas afiladas para no caer presa de un tigre dientes de sable; tenía la doble función de abrigarnos más eficientemente contra el frío, y de hacernos parecer más grandes para ahuyentar posibles predadores, similar a como ocurre hoy en día en algunos animales, como gatos y perros.


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De cada folículo nace el tallo; el cabello en sí, compuesto mayormente de queratina, coloreado por la melanina (el mismo pigmento que le da color a la piel y la iris de los ojos), y cubierto por una corteza escamosa. El pelo crece de manera cíclica, pero no sincrónica, de manera que se caiga poco a poco en cantidades pequeñas en lugar de todo a la vez. El ciclo de crecimiento de cada pelo individual se divide en 3 fases; comenzando por la fase anágena en la que las células se dividen constantemente, generando un crecimiento de aproximadamente 0.35 milímetros cada 24 horas, y con una duración que depende del tipo de cabello, yendo desde las 4 a 14 semanas (para el bigote) hasta los 2 a 5 años (para el pelo de la cabeza). Posterior a este crecimiento entra en la fase catágena en la que el tallo se separa de su raíz y deja de crecer, y unas 8 a 12 semanas después comienza a caerse, en la fase telógena. Gracias a este ciclo perdemos alrededor de 30 cabellos al día, y renovamos completamente todo nuestro cuero cabelludo cada 3 a 5 años.


Ahora bien, entendemos la anatomía y fisiología de nuestro cabello, pero seguimos sin saber si existe una manera de que crezca más rápidamente, o con mayor grosor. Sin embargo, seguramente habrán notado que el pelo tiene una raíz relativamente profunda y un ciclo bien cronometrado, por lo que ya podemos ver algunos agujeros en este mito corporal. Puede que algunos piensen que es verdad, ya que si afeitamos al ras alguna parte de nuestro cuerpo el pelo aparenta tener un grosor mayor a lo normal, pero hay un detalle de suma importancia para llegar a la verdad, y es que cada pelo es más grueso en la raíz que en la punta; cuando usamos una afeitadora sólo eliminamos la parte que sobresale de la piel, pero el folículo piloso, esa base desde la que crece el resto del cabello, se mantiene intacta, por lo que el crecimiento continúa inmediatamente después de ser cortado a la misma velocidad de siempre, y si bien es cierto que la base naciente aparentará ser de un grosor ligeramente mayor, esto es sólo en comparación a la punta, pero es de exactamente el mismo grueso que antes. Mientras crece se irá adelgazando, y para cuando tenga la misma longitud que tenía antes de ser cortado, también tendrá el mismo grosor. Por esto es fácil pensar que cada vez que nos rasuramos el pelo es más grueso, pero sólo estamos viendo la base, que da la ilusión de ser más gruesa de lo que era antes porque crea mayor contraste con el resto de la piel, y de los cabellos con mayor longitud. ¿Los jóvenes que comienzan a rasurarse por primera vez y ven como cada día tienen más vello facial o corporal? No es más que casualidad en lugar de causalidad: estas primeras rasuradas normalmente coinciden con la pubertad, por lo que todo ese nuevo pelo va a crecer de todas formas como parte del proceso natural de transición hacia la adultez, sin importar si se corta o no.


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Ahora, es cierto que el grosor del pelo puede cambiar, pero sólo puede hacerse más delgado: la depilación con cera elimina el folículo desde la raíz, por lo que su uso repetido puede hacer que eventualmente dejen de generarse nuevos cabellos, o que crezcan con un menor grosos debido al trauma repetido. Algo parecido ocurre en el caso de la depilación láser: aunque se dice que es permanente ya que destruye completamente el folículo piloso, en ocasiones el cabello vuelve al cabo de unos años, aunque más delgado y en menor cantidad.


Y para terminar, si aplicamos un poco de lógica podemos llegar a la conclusión de que, de ser verdad este mito, la mayoría de nosotros tendríamos cabellos notablemente más gruesos en las partes del cuerpo que afeitamos frecuentemente, en especial las mujeres quienes rasuran sus piernas y axilas todo el tiempo, pero si duramos algo de tiempo sin afeitarnos y dejamos que la naturaleza retome las áreas que ha perdido, notaremos que este simplemente no es el caso. Este mito puede ser el único consuelo de jóvenes con una producción hormonal insuficiente como para cumplir sus sueños de tener una gloriosa barba de leñador que sea la envidia de todos, pero lamentablemente para ellos, es falso. Pero no todo está perdido, siempre quedarán los implantes capilares.

Referencias:

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