
¡Qué días tan lluviosos, contrastando con un sol escondido allá detrás de las nubes cargadas de llanto a punto de explotar! ¿no lo crees? Días de frío acompañados con repentinas oleadas de calor.
Yo he querido aprovecharlo para sacar mi paraguas virtual porque no salgo a la calle sino para lo básico. Pero es que la lluvia en casa no ha dejado de caer. Te preguntarás por qué, ¿verdad?
Y es que tengo un chiquillo de diez maravillosos y enérgicos años de edad. Un hijo que, como la mayoría de todos los hijos de cada uno de nosotros, no escapa al aburrimiento, a la absoluta negación a realizar sus tareas virtuales y que nosotros como padres, pese a tener una creatividad desbordante para hacerles más llevadero el encierro, hay momentos en que la misma se ve nublada ante el deseo de nuestros hijos de no querer hacer absolutamente nada.

Me ha encantado ver los trabajos escolares realizados por mi hijo, que a pesar de arrastrarlo a hacer sus deberes de manera suave, a veces fuerte, a veces con súplicas, a veces tratando de negociar ¡en fin! soy una apasionada al poner todo patas arriba y de ser necesario, repetir la actividad con tal de que quede lo suficientemente bonito y estético para que él mismo se sienta orgulloso y satisfecho de su propia creación.
Lo que he buscado con esto, es hacerle la vida más llevadera durante la #Cuarentena y hacer del #QuedateEnCasa momentos más agradables para ambos.
Y aquí estoy yo, ayudándolo a hacer sus tareas y él soltó una carcajada porque me preguntó algo (no recuerdo qué) pero solo respiré profundamente y dije: "dame paciencia, Dios mío, o me volveré loca". Luego le hice cosquillas.

Mi consejo para cada uno de los hogares a nivel mundial, es armonía, paciencia, tolerancia, risas, diversión, firmeza cuando sea necesario y por sobre todas las cosas, mucho amor. No olvidemos que no es culpa de ninguno de nosotros lo que estamos viviendo; mucho menos culpa tienen los más pequeños. Y digo esto porque he podido ver a algunos padres regañando a sus hijos por tonterías, por algo totalmente absurdo e incluso, obligándoles de manera poco racional a hacer sus deberes escolares, con gritos, amenazas y en muchos casos, con crueldad.
Ellos no tienen por qué cargar con nuestras frustraciones y nuestros demonios personales. Ellos son niños, son inocencia en su más fina y pura expresión. Nunca van a entender las cosas de la misma forma que un adulto. Tenemos que emplear con ellos, lo que en psicología se llama "guante de terciopelo". Con cariño, con comprensión, con paciencia, podemos lograr sobrellevar la situación. Pero con regaños, con falta de tolerancia, créanme que no. Ese no es el camino.
Salgan de su posición por un momento y pónganse en los zapatitos de esos niños... ¿Cómo se sentirían siendo tratados con rudeza, con regaños porque no sienten deseos de hacer una tarea escolar, que además no los estimulan con frases como estas:
"Bien hecho, cariño. Te ha quedado estupendamente"
"Sé que has hecho un gran esfuerzo y estoy muy orgullo@ de ti; quizás mañana puedas hacerlo un poco mejor, ¿verdad?
Imagínense por un momento que esos niños son ustedes. ¿Creen que a punta de regaños, van a sentir deseos de hacer las actividades?
Yo creo que la respuesta en todo caso es un rotundo NO.
Piénsenlo mis queridos padres y hermanos mayores.
Se logra más con una gota de miel, que con un litro de hiel.

Todas las imágenes son de mi propiedad
tomadas con la cámara de mi celular
Xiaomi Redmi Note 7. Para la elaboración
del Gif, utilicé el programa PhotoScape.
Con el apoyo de la familia.
Así es mucha paciencia, muchos padres están revaluando su sentir a los maestros con 30 alumnos en el aula y el dominio y paciencia diría para no llegar a sus casas con dolor de cabeza @purrix
Es verdad. Y es algo que solía decirle a mi hijo cuando regresábamos del colegio y él venía molesto con la profe por alguna razón (al igual que sus compañeritos). Y aunque sé que muchas veces él tenía la razón, jamás lo puse en contra de la maestra. Siempre le decía: "papito, todos somos seres humanos y nos equivocamos. Imagínate ella, pobrecita que tiene que bregar con 20 niñitos que en su mayoría se portan mal?" Y su respuesta era: "tienes razón mami, es verdad"
Te apoyo cuando dices: "Imagínense por un momento que esos niños son ustedes. ¿Creen que a punta de regaños, van a sentir deseos de hacer las actividades?".
A los niños hay que darle todo el amor y tratarlos con paciencia.
Así es mi amor. La clave para todo es amor, paciencia y salirnos de nuestra posición y ponernos en la suya. Y eso se aplica para todo. Gracias por venir a visitarme 🤗