Tu descripción me deja con esa curiosidad de cerrar la ventana, preparar un café y darle una oportunidad. Me llama la atención eso de que Miyazaki logre transformar una historia real en algo tan íntimo, casi como si el dibujo a mano de Ghibli pudiera capturar no solo paisajes, sino también la obsesión silenciosa de un ingeniero. ¿Una película sobre diseño de aviones que termina siendo reconfortante? Suena contradictorio, pero me lo creo, jaja. Saludos
Bueno, la verdad si demuestra mucho la obsesión del protagonista, pero me parece relajante ver una animación tan fluida. Es una película increíble.