El día que papá murió - Ejercicio narrativo

in Freewriters2 months ago

Cuando papá murió yo iba a cumplir 8 años. Vino a casa el tío Victor con un moretón en la cara y una mano vendada y le dijo algo a mamá que no pudimos oír, pero yo sabía que algo malo había pasado (aunque no sabía qué).
La verdad no recuerdo las palabras exactas que usó mamá para darnos la noticia, lo que si recuerdo es que ella estaba desecha en llanto y por supuesto mi hermano y yo también.

Poco después que el tío Victor se fuera llegó la policía y pusieron la casa patas arriba. Nos quedamos en casa de una vecina y la policía se llevó a mamá.
Doña Eulalia nos dijo que mamá había ido por papá para hacer el funeral, pero no volvió en varios días y tampoco el tío Victor.

La policía vino entonces a casa de Doña Eulalia y le preguntaron muchas cosas. Ella puso la televisión muy alta para que no escucharamos, pero yo quería saber que pasaba. Escuché varias veces el nombre de papá, pero no entendí bien que decían. Le preguntaron por le tío Victor y ella dijo que no lo había visto en semanas; yo sabía que era mentira. Mamá me había dicho que eso era lo que debíamos decir si alguien preguntaba por el tío Victor, que no lo habíamos visto hace tiempo. Mamá y papá siempre me enseñaron que era malo mentir y aún así me habían mentido. Papá dijo que iríamos a la playa por mi cumpleaños, pero ahora no iríamos nunca a la playa.
Para cuándo mamá volvió estaba muy palida, como enferma.

Habían pasado varios días cuando trajeron el cajón con el cuerpo de papá y todos los vecinos vinieron a llorar y a llenar la casa de flores y rezos. Todos querían mucho a mi papá, todos nos dieron abrazos diciendo lo mucho que lo lamentaban, todos dijeron que cuidarían de nosotros. No me dejaron verlo.

No era la primera vez que mi hermano y yo íbamos a un velorio, nuestra abuelita había muerto el año anterior y también la velamos en casa, pero esta vez la gente lloraba más fuerte y habían traído más flores. El desfile de personas entrando y saliendo de la casa no tenía fin y las calles se llenaron de gente para acompañarnos hasta el cementerio. Recuerdo que alguien nos dijo: "No importa lo que les digan, su padre era un buen hombre". Yo sabía la verdad, mi papá era un mentiroso.

Unas horas después del entierro, mamá, Joaquín y yo nos subimos a un carro azul que nos llevó lejos de casa y nunca más volvimos. No pude despedirme de Doña Eulalia, no pude despedirme de Mateo y Sara; no hubo pastel de cumpleaños, ni piñata, ni playa. Ni siquiera cuando varios días después llegamos a la finca de un señor barbudo que mamá nos presentó como tío Benito, ni siquiera entonces, porque nadie se acordó de que yo había cumplido los 8 años.

Imágenes de mi autoría

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¡Miércoles! @isauris, no dejas de sorprenderme. Gran relato.

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Hola, @isauris

Un cumpleaños, inolvidable para la pequeña niña. Excelente narrativa, muy bien embonada. Felicitaciones.

Saludos.

😱 ¿El papá era un delincuente?
Ahora tengo muchas preguntas

ingeniosa y bien contada historia!! felicidades!!