El viejo puente que nos enseñó el camino a la escuela, aún sigue ahí. Robusto, dispuesto y alegre. Nadie lo extraña tanto como los que pasamos por el a diario. Tan silencioso a veces que ni nos percatamos de su presencia. Sobre sus hombros ha pasado de todo y aún nos soporta. El sabe de su utilidad y es testigo de tantas memorias. Ha visto bodas pasar, marchas pasar y difuntos pasar. Pero aún ahi, sin miedo a crecidas y vientos, la ciudad lo arropa lo cuida y es su símbolo mas querido. Gracias viejo puente, gracias por dejarme acariciar tus barandas y tu piel.
El puente esta viejo, pero aún sigue ahi.

