Visitando amigos / Visiting friends [ESP/ENG]

in Literatos2 months ago

*****Versión en español*****

(Below is the English version)

El otro día estuve pensando en unos cuantos amigos que son bastante mayores. Sí, tengo amigos mayores, ancianos. No comparten mis gustos en algunas cosas, pero son personas con las que vale la pena conversar porque son bancos de sabiduría, anécdotas e incontables vivencias.

Al meditar en muchas de las cosas que me han contado, me sentí motivado a escribir una serie de cuentos que hablan sobre eso, las cosas por las que han pasado estos abuelitos, que tanto han vivido y en sus últimos días solamente pueden sentarse a esperar a que alguien les pregunte si tienen algo que contar...

Este es uno de esos cuentos. Para su disfrute, les presento:


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Visitando amigos

Hace años que tengo la costumbre de visitar a mis amigos al lugar de siempre. No tengo demasiados, como se podrán imaginar, solo tres o cuatro que aún están por allí. Soy un hombre viejo así que no puedo caminar demasiado; sin embargo, me las arreglo para recorrer todo el camino para visitar a mis colegas.

El otro día estuve conversando con ellos sobre los tiempos de antaño, cuando éramos jóvenes y estábamos llenos de vigor. Éramos tan estúpidos, creíamos que podíamos hacer todo lo que quisiéramos y que todo estaría bien; nunca pensábamos en las consecuencias y muchas de las cosas que hicimos al final nos pasaron factura. Algunos fuimos a prisión en más de una ocasión por conducir sin licencia, otros decidieron enamorarse de la chica equivocada, como la hija del comandante o de algún profesor…


Fuente 1 - Fuente 2

Recuerdo esos tiempos, eran tiempos muy distintos a los que vivimos ahora. Pero no soy el único que piensa así; de hecho, todos los ancianos dicen lo mismo con respecto a su época de juventud. Mi abuelo decía que sus tiempos eran mejores, porque el hombre aprendía a ganarse el pan con el sudor de su frente; mi padre decía que sus tiempos eran mejores, porque los niños aprendían la lección gracias a las caricias de un cinturón. Yo digo que mis tiempos eran mejores porque disfrutábamos de cosas más simples, disfrutábamos de la vida sin necesidad de tener televisores grandes o teléfonos sofisticados.


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¡Oh, esos teléfonos! Yo soy de la época en la que usábamos teléfonos enormes, con un cable enrollado que unía todo el aparato con la cosa que te pegabas a la oreja para hablar. Recuerdo que tenía un disco con agujeros para los números, debías colocar el dedo en el agujero del número y girar el disco para cada número. Usabas varias partes de tu cuerpo para hacer una llamada, ahora solo usas los pulgares. Incluso, mi nieta me mostró que no hace falta que le hables al teléfono, porque le escribes lo que quieres que diga ¡Y lo dice! Qué locura, los niños de estos tiempos ya ni quieren hablar…


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Eso me recuerda la primera vez que salí con mis amigos a buscar chicas para invitar a la feria que se hacía cada año. Yo tenía 16 en ese entonces y mi papá me prestó la camioneta. Éramos cuatro amigos, inseparables y muy unidos. Estaba el flaco Juan, tan delgado que parecía un escobillón de esos que se usan para quitar las telarañas de los techos; también estaba el enano Carlos, era el más pequeño de todos pero el más carismático; cómo olvidar a Jesús y su enorme cabeza, parecía tener un enorme balón de futbol en lugar de un cráneo normal; por último estaba yo, el menor del grupo.


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Como dije, ese día salimos en la camioneta a buscar chicas a la escuela. Había una escuela mixta y una escuela solo para chicas. En la escuela mixta había muchas chicas, pero en la escuela para chicas había más de donde escoger. Como íbamos en la camioneta, decidimos ir lentamente por la calle que salía de la escuela para señoritas y saludamos a cuantas chicas encontramos en la vía. No todas nos prestaban atención, pero algunas sí nos hicieron caso.

Ese día logramos subir a la camioneta a seis chicas, así que cada uno encontró pareja para el baile, con la condición de que ayudáramos a las dos señoritas restantes a encontrar pareja también. No hubo problema, El chino y El cabeza de cotufa estaban buscando pareja, así que no habría problema. Hasta ahí todo estuvo bien, pero la policía nos detuvo y resulta que una de las señoritas era hija de otro policía, así que nos arrestaron a todos, menos a las señoritas claro está. Nos quedamos con las ganas de ir a la feria…


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Esa fue solo una de las cosas que me sucedieron durante mi juventud, como dije, pasamos por muchas cosas; digo pasamos, porque siempre estábamos los cuatro cuando pasaban cosas así, de hecho en el pueblo teníamos el apodo de “El trío de los cuatro”, porque sí, la gente nos puso ese apodo…

Lamentablemente, llegó la época más oscura de mi vida y la de todos en el pueblo. Llegó la hora de pagar servicio militar para ir a la guerra. Era servicio voluntario, pero los cuatro nos dimos cuenta de que todos los jóvenes y adultos del pueblo se habían inscrito para ir a pelear, salvo nosotros, así que nos decidimos y nos enlistamos los cuatro, el mismo día. Tuvimos la suerte de quedar en la misma compañía…


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Como dije, fue una época oscura de la que no me gusta hablar demasiado; sin embargo, fue allí donde conocí a la que fue mi esposa, una hermosa enfermera llamada Sonia. Cuando la vi en el hospital, estando al borde de la muerte, pensé que estaba en las últimas y que esa hermosa mujer era un ángel que me llevaría al cielo, pero no, sobreviví y esa hermosa mujer se convirtió en mi esposa. Tuvimos siete hijos, los cuales criamos con mucho esfuerzo y les inculcamos el valor del estudio. Todos se graduaron como profesionales y también se casaron y tuvieron hijos.


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Soy padre de siete hijos y abuelo de 15 nietos, los cuales me visitan de vez en cuando, pero como casi siempre estoy solo, acostumbro a ir a visitar a mis amigos. Estoy llegando al lugar, es un sitio silencioso en donde es agradable conversar, no como esos lugares con su música escandalosa donde los jóvenes de estos tiempos están más pendientes de fotografiar lo que comen en lugar de disfrutarlo. Prefiero este lugar, tan silencioso, tan fresco, tan tranquilo. La vista no es muy agradable, pero aquí están mis amigos así que debo visitarlos de vez en cuando…

—Buen día amigos, ¿Cómo están? —les dije, tomando asiento frente a ellos.

No hablan mucho, ya que están enterrados muy abajo, pero al menos son buenos escuchando así que vengo aquí a hablarles de todo lo que se han perdido durante estos cincuenta años…


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Bien amigos, espero que este cuento les haya gustado y les haga reflexionar un poco sobre la vida, la vejez, las amistades y todos los temas se tocan. Si gustan dejar sus opiniones en los comentarios, yo estaré encantado de leerlos. Sin más que agregar, me despido entonces...

¡Hasta la próxima!



*****English version*****

I was thinking the other day about a few friends who are quite elderly. Yes, I have older, elderly friends. They don't share my tastes in some things, but they are people worth talking to because they are banks of wisdom, anecdotes and countless experiences.

Meditating on many of the things they have told me, I felt motivated to write a series of stories that talk about that, the things that these grandparents have gone through, who have lived so much and in their last days can only sit and wait for someone to ask them if they have something to tell....

This is one of those stories. For your enjoyment, I present to you: Visiting friends


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Visiting friends

For years I have been in the habit of visiting my friends at the usual place. I don't have too many, as you can imagine, only three or four who are still around. I'm an old man so I can't walk too far; however, I manage to walk all the way to visit my colleagues.

The other day I was chatting with them about the old days, when we were young and full of vigor. We were so stupid, we thought we could do anything we wanted and everything would be fine; we never thought about the consequences and many of the things we did eventually took their toll on us. Some of us went to prison on more than one occasion for driving without a license, others decided to fall in love with the wrong girl, like the daughter of the commander or some teacher....


Fuente 1 - Fuente 2

I remember those times, they were very different from the times we live in now. But I am not the only one who thinks that way; in fact, all the old people say the same thing about their younger days. My grandfather said that his times were better, because man learned to earn his bread by the sweat of his brow; my father said that his times were better, because children learned their lesson by the caress of a belt. I say that my times were better because we enjoyed simpler things, we enjoyed life without the need for big televisions or sophisticated telephones.


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Oh, those phones! I'm from the days when we used huge phones, with a coiled cord that connected the whole thing to the thing you stuck to your ear to talk. I remember it had a dial with holes for the numbers, you had to put your finger in the number hole and turn the dial for each number. You used to use several parts of your body to make a call, now you just use your thumbs. My granddaughter even showed me that you don't have to talk into the phone, because you write down what you want it to say and it says it! How crazy, kids these days don't even want to talk anymore....


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That reminds me of the first time I went out with my friends to look for girls to invite to the fair that was held every year. I was 16 at the time and my dad lent me his truck. We were four friends, inseparable and very close. There was skinny Juan, so thin that he looked like one of those broomsticks used to remove the cobwebs from the ceilings; there was also the dwarf Carlos, he was the smallest of all but the most charismatic; how could I forget Jesus and his huge head, he looked like he had a huge soccer ball instead of a normal skull; finally there was me, the youngest of the group.


Fuente

As I said, that day we went out in the van to look for girls at the school. There was a co-ed school and an all-girls school. At the co-ed school there were a lot of girls, but at the all-girls school there were more to choose from. Since we were in the van, we decided to drive slowly down the street leading out of the girls' school and said hello to as many girls as we could find on the road. Not all of them paid attention to us, but some of them did pay attention to us.

That day we managed to get six girls in the van, so we each found a partner for the dance, with the condition that we helped the two remaining ladies to find a partner as well. No problem, El chino and El cabeza de cotufa were looking for a partner, so there would be no problem. So far so good, but the police stopped us and it turned out that one of the ladies was the daughter of another policeman, so they arrested all of us, except the ladies of course. We were left with the desire to go to the fair...


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That was just one of the things that happened to me during my youth, as I said, we went through many things; I say we went through, because there were always the four of us when things like that happened, in fact in town we had the nickname "The trio of the four", because yes, people gave us that nickname....

Unfortunately, the darkest time of my life and that of everyone in town came. It was time to pay military service to go to war. It was voluntary service, but the four of us realized that all the young men and adults in town had signed up to go to fight, except for us, so we made up our minds and all four of us enlisted on the same day. We were lucky enough to be in the same company...


Fuente

As I said, it was a dark time that I don't like to talk too much about; however, it was there that I met my wife to be, a beautiful nurse named Sonia. When I saw her in the hospital, being on the verge of death, I thought I was a goner and that this beautiful woman was an angel who would take me to heaven, but no, I survived and this beautiful woman became my wife. We had seven children, whom we raised with great effort and instilled in them the value of study. They all graduated as professionals and also got married and had children.


Fuente

I am the father of seven children and grandfather of 15 grandchildren, who visit me from time to time, but as I am almost always alone, I usually go to visit my friends. I am arriving at the place, it is a quiet place where it is nice to talk, not like those places with their loud music where the young people of these times are more concerned with photographing what they eat instead of enjoying it. I prefer this place, so quiet, so cool, so peaceful. The view is not very nice, but my friends are here, so I must visit them from time to time...

-Good morning friends, how are you? -I said, taking a seat in front of them.

They don't talk much, since they are buried far below, but at least they are good listeners so I come here to talk to them about everything they have missed during these fifty years....


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Well friends, I hope you liked this story and that it makes you reflect a little about life, old age, friendships and all the topics it touches on. If you like to leave your opinions in the comments, I will be happy to read them. With nothing more to add, I'll say goodbye then...

See you next time!




Imagenes editadas con Photoshop
Traducido con DeepL
Photos edited with Photoshop
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Nice piece and well written...

Buena y bonita historia felicidades :D

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¡Saludos cordiales!

Excelente escrito Gabo...

¡Hey que bueno que te haya gustado! Gracias por la sugerencia que me diste del ejercicio de freewriters, me ayudó abrir la inspiración para hacer este cuento.

Saludos cordiales!