
Miento porque no miento
y en ese intenso
momento
voy liquidando en un beso
cómo un muchacho travieso
cada amor con que tropiezo.
Doce han sido los peldaños
más aprendí con los años,
que el final es el comienzo.
No mires niña ahora,
que Dios bendiga la hora
en qué te vi aquel momento
y camine por la aurora
buscando en tí mi sustento.
Y ahora,
después del gran bacanal
veo mi triste final.
Ja, yo ya no se ni que pienso...
Poesía y Fotografía
@saulos
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