
Cookies
The excessive decorations in the cafeteria reminded me of my student days at the Faculty of Design and Fine Arts. For the patients, they might have been fascinating, but to me, they seemed grotesque, almost like a school project. The coffee, on the other hand, was delicious—strong but not sour. This time, I'd decided to add a little condensed milk and a cinnamon stick, just to swirl it around and add some flavor, of course.
"Is there anything else I can offer you?"
A uniformed girl asked me.
Still half asleep, I was lost in her honey-colored eyes, her wavy brown hair that lightly touched her shoulders, and a smile that made me wonder if she remembered an old joke or if something I was doing struck me as funny.
"No, thank you, miss. You're very kind."
"We have some special oatmeal and cinnamon rolls, and they're only $3. Would you like to try one with your coffee?"
It wasn't that I was hungry, but her face seemed to remind me of something, and an oatmeal cookie was perhaps what I needed. Even though $3 was a bit steep, I decided to order one.
That cookie was delicious and not entirely sweet; it had a slightly bitter note that made it interesting, but it was too small to really savor. I continued drinking my coffee. The coffee seemed to be getting louder, almost as if it were coming from within. I felt increasingly calm and relaxed; the colors of the tempting buildings seemed more vibrant. I felt young again and became aware of my breathing after a long time. I started to drift off until I fell asleep.
When I woke up, it was around 8 or 9 at night; I had slept all day.
Sir, check your wallet and your preferences. It seems you were the victim of fraud.
Indeed, the bag containing my students' assignments, which I was going to review, had disappeared. Perhaps they thought it was something valuable. My wallet was gone, as was my wristwatch. My cell phone, which I had left charging at a reception, was still there.
With empty pockets and only my cell phone, I went back to the hotel, took some money from the safe to go out for dinner, and looked for the pretty girl to buy more rolls, this time to take away. However, I never found her again.
Galletas
Los adornos excesivos en la cafetería me hacían pensar mis tiempos de estudiante en la Facultad de diseño y artes plásticas, para los pacientes podrían resultar fascinantes, para mí parecían grotescos casi como un trabajo escolar, café en cambio está delicioso, fuerte pero no agrio. Esta vez Había decidido ponerle un poco de leche condensada y una varita de canela solo para darle vueltas y algo de sabor por supuesto.
-hay algo más que pueda ofrecerle-
Me preguntó una chica uniformada.
Todavía un poco dormido me perdí en sus ojos color miel, su cabello castaño ondulado que tocaba levemente esos hombres y una sonrisa que no sabía si recordaba algún chiste viejo o algo le parecía gracioso a mí.
-No, Gracias señorita, es usted muy amable-
Tenemos unos panecitos especiales de avena y canet y solo cuestan $3, le gustaría probar uno con su café.
No es que tuviera hambre, pero su rostro parecía recordarme algo y una galleta de avena era tal vez lo que necesitaba. Aunque $3 fuera un poco excesivo decidí pedirle una.
Esa galleta está deliciosa y no estaba del todo dulce, tenía algo un poco amargo que la hacía interesante, pero era muy pequeña como para alcanzar a saborear bien. Continúe tomando mi café. Pesado parecía sonar un poco más fuerte, casi como si sonara desde dentro, Yo me sentía cada vez más tranquilo y relajarme, los colores del orden de edificios en tentación parecían con mayor densidad. Me sentí joven de nuevo y tuve conciencia de mi respiración después de mucho tiempo, empecé a divagar entre una y otra cosa hasta que me quedé dormido.
Cuando desperté ya eran como las 8 o 9 de la noche había estado dormido todo el día.
Caballero, revise su cartera y sus preferencias Parece que fue víctima de un fraude.
En efecto, la bolsa donde tenía las tareas de mis alumnos que iba a revisar, habían desaparecido. Tal vez pensaron que era algo de valor. Mi cartera no estaba, ni mi reloj de pulso, celular que había dejado cargando una recepción, ahí estaba todavía.
Con los bolsillos vacíos y tan solo mi celular, me fui de nuevo al hotel, saqué un poco dinero de la caja fuerte para ir a cenar y buscó a la chica linda para comprarle más panecillos, esta vez para llevar. Sin embargo no la volví a encontrar.
Historia corta y arte
Esta publicación ha recibido el voto de Literatos, la comunidad de literatura en español en Hive y ha sido compartido en el blog de nuestra cuenta.
¿Quieres contribuir a engrandecer este proyecto? ¡Haz clic aquí y entérate cómo!
Gracias amigos
Una historia con mucho sabor y buen crocantica. Muy interesante de leer.
Gracias por compartir tu historia con nosotros.
Excelente noche.
Es que hay unas galletas sinceramente inspiradoras. Gracias amigo