Bajo el amparo de una tarde nublada, Teresa asoma su cabeza por la pequeña ventana. Es difícil estar feliz cuando no hay nunca con quién hablar, pero ella sonríe y conversa con ella misma.
Las tejas están dañadas.
-Cambiarlas es trabajo de hombres- se dice mientras se dispone a ignorarlos.
-Que hermoso es estar soltera-
Se repite así misma. Todo mundo parece estar más interesada en su soledad que ella misma.
-Pero que más da lo que piense esa gente imaginaria-
By @saulos
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