En su pecho sintió un pálpito que no era de dolor sino una especie de vorágine de recuerdos; un boleto hacia el pasado, y así, de la nada, vino a su mente el momento en el que estuvo en la feria de su pueblo y entró en una tienda en la que estaba una gitana de larga cabellera roja y ojos azul cielo.
Hilaria descorrió la cortina de caracoles y la gitana le clavó la mirada:
—¿Deseas saber algo sobre tu futuro? —le preguntó.
—Bueno, no creo en estas cosas —dijo Hilaria.
—Todo el mundo cree en estas cosas, pero existe temor a admitirlo —le respondió la gitana.
—Quizás digas la verdad —expresó Hilaria.
—Dime, ¿tienes dinero para lanzarte las cartas? le preguntó la gitana.
Hilaria revisó su cartera con cierto nerviosismo, luego dijo:
—Tengo 100 bolívares.
—Entonces pasa y siéntate —dijo la gitana.
La gitana barajó las cartas del tarot por unos 5 minutos, después las amontonó y pidió a Hilaria que las dividiera en tres montones diciendo: "Por mi pasado, por mi presente y por mi futuro".
La gitana hablaba con fluidez y convicción. Todo lo que decía era asentido por Hilaria, hasta que levantó una carta con una calavera, que colocó en forma de canto y con ella golpeó la mesa tres veces, encendió un cigarrillo, lo aspiró profundamente y dijo:
Tendrás una vida plena, pero cuando vayas a cumplir 80 años; exactamente el día de tu nacimiento: Morirás.
Hilaria se carcajeó con burla, luego dijo:
—Muy bien, ya me prepararé para eso.
La gitana no pudo evitar demostrar su molestia por el tono burlón de la joven y le pidió que se alejara de su vista, pero antes de que Hilaria se fuera, le dijo:
—Me vas a volver a recordar cuando estés cumpliendo 80 años.
El recuerdo de la profecía venía a la memoria de Hilaria con tanta claridad, que le erizaba la piel; entonces decidió descobijarse, apoyó los codos en el colchón y se sentó en el borde de la cama; miró su habitación deteniéndose en los espacios importantes: La mesa donde estaba la Biblia abierta en el Salmo 91, la foto de su mamá y la perchera con sus vestidos de siempre. En el cuarto había un silencio absoluto, casi mortuorio.
"Bueno, si hoy es mi día de partir, arreglaré todo lo que pueda para facilitarle el trabajo a los vecinos", se dijo para sí.
Se levantó, fue a la ducha hirvió la borra de café, se puso un vestido que había guardado para una ocasión especial, se amarró un delantal a la cintura y comenzó a limpiar los trastes, despacio, casi acariciando los muebles de la casa, con movimientos lentos, que parecían ser un ritual de despedida silenciosa.

Wikipedia
Realizó el recorrido del jardín a la casa, fue a su habitación y extrajo de la mesa de noche una libreta. Allí, con manos temblorosas, escribió: "Cumplo 80 años. La gitana tenía razón".
Dejó el escrito sobre la mesa de la cocina, se sentó en su mecedora, cerró los ojos y se quedó dormida escuchando el trinar de los pajaritos.
In her chest, she felt a throb, not of pain, but a kind of whirlwind of memories; a ticket to the past. And so, out of nowhere, the moment came to her mind when she was at the fair in her town and entered a tent where a gypsy woman with long red hair and sky-blue eyes stood.
Hilaria drew back the spiral curtain, and the gypsy woman fixed her gaze:
"Do you wish to know something about your future?" she asked.
"Well, I don't believe in these things," Hilaria said.
"Everyone believes in these things, but there's a fear of admitting it," the gypsy woman replied.
"Perhaps you're telling the truth," Hilaria said.
"Tell me, do you have money for a tarot reading?" the gypsy asked.
Hilaria nervously checked her purse, then said:
"I have 100 bolivars."
"Then come in and sit down," the gypsy said.
The gypsy shuffled the tarot cards for about five minutes, then piled them up and asked Hilaria to divide them into three piles, saying: "For my past, for my present, and for my future."
The gypsy spoke fluently and with conviction. Hilaria nodded at everything she said, until she picked up a card with a skull, placed it edge-on, tapped it on the table three times, lit a cigarette, took a deep drag, and said:
"You will have a full life, but when you turn 80..." Exactly on the day of your birth: You will die.
Hilaria laughed mockingly, then said:
"Very well, I'll prepare for that."
The gypsy woman couldn't hide her annoyance at the young woman's mocking tone and asked her to leave her sight, but before Hilaria left, she said:
"You'll remember me again when you're turning 80."
The memory of the prophecy came back to Hilaria so clearly that it made her skin crawl; then she decided to throw off the covers, rested her elbows on the mattress, and sat on the edge of the bed; she looked around her room, pausing at the important places: the table where the Bible lay open to Psalm 91, the photo of her mother, and the clothes rack with her usual dresses. There was an absolute, almost deathly, silence in the room.
"Well, if today is my day to leave, I'll tidy up as much as I can to make things easier for the neighbors," she said to herself.
She got up, went to the shower, boiled the coffee grounds, put on a dress she had saved for a special occasion, tied an apron around her waist, and began to clean the dishes, slowly, almost caressing the furniture, with slow movements that seemed like a silent farewell ritual.
She walked from the garden to the house, went to her room, and took a notebook from the nightstand. There, with trembling hands, she wrote: "I'm turning 80. The gypsy was right."
She left the notebook on the kitchen table, sat in her rocking chair, closed her eyes, and fell asleep listening to the birds chirping.
La imagen que se ha utilizado de inspiración es una obra pictórica de Gustav Vermehren, titulada Interior con mujer en la ventana (1910)
Congratulations @solperez01! You have completed the following achievement on the Hive blockchain And have been rewarded with New badge(s)
Your next target is to reach 500 upvotes.
You can view your badges on your board and compare yourself to others in the Ranking
If you no longer want to receive notifications, reply to this comment with the word
STOPLa vida es un río que solo tiene un destino: la muerte. Saludos, @solperez01
Estoy completamente de acuerdo, @celf.magazine
¡Qué hermoso relato, querida @solperez01! Pleno de tanta afectividad y, más, de esa escritura de calidad que estás logrando cada vez más. Un abrazo.
Gracias por tus palabras, @josemalavem, que me motivan a mejorar. Un abrazo.
Al final reconoció que la gitana tenía razón y no era una charlatana. Una historia muy interesante de leer y muy bien escrita.
Gracias por compartir tu historia con nosotros.
Excelente noche.
Exactamente. Hilaria, además, sentía la necesidad de dar fe de las palabras de la gitana. Por eso dejó la nota antes de morir. Lo bueno fue que vivió 80 años y, aunque para algunos, sobre todo para los más jóvenes, eso es una eternidad. Para la gente que tiene 70, 80 es poco. Así, de relativas son las posturas sobre el tiempo. Un abrazo.
Esta publicación ha recibido el voto de Literatos, la comunidad de literatura en español en Hive y ha sido compartido en el blog de nuestra cuenta.
¿Quieres contribuir a engrandecer este proyecto? ¡Haz clic aquí y entérate cómo!
Gracias por el apoyo. Me siento feliz de recibirlo.